Así fue la boda rociera de Ernesto Neyra y Leli Céspedes

La boda del bailarín Ernesto Neyra y Adelaida Céspedes, Leli como él la llama cariñosamente, fue un enlace de marcado carácter rociero. Ernesto, vestido de corto, llegó a la iglesia de El Rocío en un carruaje de caballos, acompañado de su madre y madrina, Mari Paz Almodóvar. Poco después, hizo su entrada Leli, con un diseño de aire flamenco del modisto José María Soler y del brazo de su padre, Ildefonso Céspedes.

El pequeño Lorenzo, hijo de Leli, fue el encargado de llevar las arras durante la celebración nupcial. El niño llevaba un traje corto igual que el lucido por Ernesto Neyra.

El mal tiempo -el día amaneció lluvioso y chispeó cuando la novia llegó a la iglesia-, no impidió que se desluciera el enlace y que Ernesto y sus invitados, cerca de un centenar, disfrutaran de la magnífica celebración una vez concluida la emotiva ceremonia religiosa ante la imagen de la Blanca Paloma.

Los cerca del centenar de convidados al enlace respetaron el deseo de Ernesto y Leli y acudieron a caballo o en carruaje y vistiendo de corto, ellos, y con traje de flamenca, ellas. Entre los invitados, estaban Antonio David Flores, gran amigo de Ernesto, que asistió acompañado de su novia Olga, el cantante Chiquetete, Enrique del Pozo y, curiosamente, José Luis Gómez, que mantuvo una relación sentimental con Carmen Ordóñez después de que ésta se separara de Ernesto Neyra.

También los habitantes del Rocío se volcaron en la boda del bailarín y la guapa malagueña. Cientos de curiosos fueron testigos del enlace y no cesaron de dedicarles vítores cuando, ya convertidos en marido y mujer, pasearon en coche de caballos descubierto por las calles de la localidad.

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