Montiel: “No confirmo que nos vayamos a casar este año, pero está en nuestra mente”

No hay nervios en el ático situado en pleno corazón de Madrid, a pesar de que ese día se celebra un acontecimiento muy especial. Apenas quedan cuarenta y ocho horas para que Tony regrese a su Cuba natal, pero no ha querido marcharse sin dejar constancia del amor que siente por Sara.

Una pequeña gran sorpresa
Tony ha organizado una pequeña gran sorpresa para su novia. Elpidia, la hermana de Sara, se ha arreglado para la ocasión, y también Estrella, la madre de él. Ambas han sido sus cómplices y le han ayudado a guardar el secreto de esta sencilla pero importante reunión familiar.

Sara llega al salón y se encuentra con Tony. Recibe de sus manos un ramo de rosas rojas y después la invita a brindar en copas de plata con una botella de champán. Entonces, la artista recibe de manos de Tony una pequeña caja en forma de corazón que hace sonar una melodía al abrirse. Dentro hay una alianza, el anillo de casado que Tony, hoy divorciado, que se lo regalaba a Sara.

"Es un anillo —dice Tony —como símbolo del profundo amor que siento por ti. No quería marcharme a Cuba sin dejar sellada nuestra relación de esta manera, porque quiero que sepas que me siento totalmente comprometido contigo". Sara lo mira atentamente y deja que él lo ponga en su mano.

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