Se inaugura el tradicional festival de circo de Montecarlo

El soberano monegasco se emocionó al recibir el calor y los aplausos del público

Mónaco se vuelve a vestir de color, espectáculo y diversión. Como es tradición, un año más ha comenzado el Festival de Circo de Montecarlo que se prolongará durante varios días. Y también, como es algo habitual, el príncipe Raniero ha acudido a la presentación del certamen. La jornada inaugural del festival, el soberano monegasco, contó con el apoyo de sus hijos, Alberto y Estefanía, que no quisieron faltar a la cita.

Ataviado con la bufanda roja y blanca, símbolo indiscutible del evento, Raniero de Mónaco volvió a recibir el calor del público allí congregado. Hay que recordar que, hace exactamente un año, en la XXIV edición del Festival de Circo, hizo su primera aparición tras la operación a la que fue sometido por un problema cardiovascular. Raniero de Mónaco recibió entonces, emocionado, el aplauso de las personas allí congregadas. El acontecimiento se vio como su vuelta a la vida pública después de sus problemas de salud.

En la presente edición del festival se ha producido una escena parecida a la del año pasado: Raniero, más delgado de lo habitual y con aspecto algo cansado, no ha podido evitar las lágrimas de emoción al recibir el apoyo y el calor de sus súbditos.

El 2000 ha sido un año más tranquilo y feliz para los Grimaldi. Comenzó con buenas noticias gracias a la mejoría del estado de salud del patriarca de la familia, Estefanía ha llevado una vida tranquila y relajada junto a sus hijos, Luis, Paulina y Camille; Carolina, radiante y feliz, sigue ejerciendo de perfecta primera dama del Principado y resplandece con su elegancia y belleza. Este verano también asistimos al tradicional baile de la Cruz Roja al que acudió la familia al completo, en el que fue el encuentro de Carolina y Estefanía después de cierto distanciamiento entre ellas; hace escasos días asistíamos también a las vacaciones de los príncipes de Hannover en Kenia con todos sus hijos.

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