LA REINA MARÍA DE LAS MERCEDES REPOSA, AL FIN, EN LA ALMUDENA

El rey Alfonso XII mandó construir esta catedral junto al palacio Real para enterrar a su gran amor

El rey don Juan Carlos, cumpliendo con el deseo expresado en su día por el rey Alfonso XII en su testamento, dio la autorización para el levantamiento del cuerpo. Ahora, finalmente, los restos de doña Mercedes han sido llevados desde El Escorial, donde reposaron durante 122 años, hasta la catedral de la Almudena.

En vísperas de la festividad de la Almudena, patrona de los madrileños, y en la misma catedral, presidieron el acto Sus Majestades los Reyes y la infanta Elena. Doña Sofía, don Juan Carlos y su hija, doña Elena, estuvieron acompañados por el infante don Carlos y su mujer, la princesa Ana de Francia. Al acto acudieron, también, como invitados, el presidente del Gobierno, José María Aznar y Ana Botella; Ruiz Gallardón y Mar Utrera, su esposa; el Alcalde de Madrid; y Ángel Acebes, ministro de Justicia.

Se instalaron los restos en la capilla de la Almudena, situada en el crucero del altar mayor, a primeras horas de la mañana. Llegaron sus Majestades los Reyes e invitados sobre las doce del mediodía.

A la misa de funeral y al responso, oficiados por el cardenal Rouco, asistieron, según datos del arzobispado, más de 2.000 madrileños. Ciudadanos que quisieron rendir homenaje a una Reina muy vinculada a Madrid y a la Almudena .


Protocolo funerario de la Casa Real
Esta ceremonia, que ha sufrido inexplicables retrasos a lo largo de más de un siglo, y que estaba prevista desde que fuera bendecida la catedral por el papa Juan Pablo II, en 1992, se ha llevado, por fin a cabo.
María de las Mercedes de Orleáns y Borbón, la reina romántica por antonomasia, era la única soberana española que aún no tenía reposo definitivo. El protocolo funerario de nuestra Casa Real establece que acompañarán a los monarcas en el Panteón de Reyes -compuesto por 26 sepulcros de mármol del monasterio del Escorial- las Reinas que hayan sido madres de Rey, debiendo sepultar en el Panteón de Infantes a aquellas que no dieron continuidad a la dinastía. Y, en el caso de doña Mercedes, que murió sin dejar descendientes, no se cumplían los requisitos.

Ahora, Alfonso XII que, en su desesperación, decidió que una Iglesia era muy poco para su añorada Reina -murió a los cinco meses de la boda- e inició el proceso para la construcción de la catedral, podrá descansar en paz.

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