ILUMINAR EL DORMITORIO

Lámparas que dan luz a tus sueños

De techo, pie o sobremesa, estas luminarias logran crear la atmósfera perfecta para que disfrutes de tu dormitorio en las distintas situaciones de la noche... ¡Y el día!

De las muchas cosas que haces y puedes hacer en tu dormitorio, dormir es solo una de ellas. Por este motivo, aunque debes propiciar una atmósfera idílica para el sueño, también debes contar con una buena iluminación que te permita leer un libro, trabajar o revisar facturas, maquillarte ante el tocador, darte un relajante baño –las bañeras se han colado directamente en esta estancia– o buscar el ‘outfit’ perfecto para cada ocasión.

Con luz propia

Se trata de iluminar bien, equilibrando tanto la luz natural como la artificial, teniendo en cuenta tu estilo de vida. Busca la luz natural que entra por la ventana y deja que los rayos se cuelen en todos los rincones. Cuando llegue la hora del sueño, ya tendrás tiempo de echar las cortinas.

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Básicos que funcionan

Aunque para descansar bien lo mejor es la oscuridad, lo cierto es que la iluminación general es recomendable siempre, ya que, como decíamos anteriormente, el dormitorio no es solo un espacio para dormir. Debe iluminar bien, no dejar rincones a oscuras, ser cálida y no demasiado potente. Puedes apostar por un modelo de techo o por varios focos empotrados, según el tamaño del espacio, o por apliques murales. También es una buena opción colocar lámparas o apliques a ambos lados de la cama o situar una lámpara sobre la mesilla – ten en cuenta las de brazo–. Las de pie son idóneas para un rincón de lectura, mientras que las de sobremesa (tipo flexo), para el escritorio. Tampoco debes olvidar la iluminación del armario. Mejor si se ilumina al abrir las puertas, para que no tengas que rebuscar a oscuras entre tus prendas.

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Planificación a medida

Dime qué haces y te diré qué luz encender. Aunque existen unas reglas básicas a la hora de iluminar esta estancia, lo cierto es que siempre deben acomodarse a tus hábitos. Así, en dormitorios de matrimonio, lo ideal es colocar una lámpara en cada mesilla, para poder leer sin despertar a tu pareja o poner una luz de baja intensidad sobre el armario, para poder localizar la ropa por la mañana sin despertarlo. Si eres alma nocturna y aprovechas la noche para terminar algún trabajo, preparar una clase o estudiar un examen, la zona de escritorio precisa una buena luz, que no moleste. Mientras que si eres de las que necesita pensar tumbada y con la luz encendida o no puedes dormir sin ver el final de tu serie preferida, las lámparas de sobremesa o de pie tenues te ayudarán en tu tarea.

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Crear el clima adecuado

Ten en cuenta que la temperatura de color de la luz más adecuada para el dormitorio es la cálida. Después, tan importante como la lámpara a elegir –integrada en el estilo decorativo de la estancia–, es la intensidad de la luz, ya que ayuda a crear el clima perfecto para cada actividad. Las de la mesilla han de ser suaves, aunque deben permitirte leer, por eso son perfectas las que se pueden dirigir. La luz general, intensa y a ser posible con un regulador, que te permita graduarla, según el momento y que, además, favorezca el ahorro energético.

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Por su parte, la iluminación indirecta es una gran aliada a la hora de diseñar un ambiente, ya que te ayuda a crear juegos de luces y sombras, destacar algún elemento o cuadro o jugar con las proporciones de la estancia, logrando un dormitorio único.

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