Cómo evitar que el moho 'ocupe' nuestro hogar

La humedad, el polvo y el calor, unido a la falta de luz, son las condiciones ideales para que se propague este antiestético problema. Te contamos cómo debes actuar

La principal causa de la aparición en nuestros techos y paredes del moho –un tipo de hongo capaz de desarrollarse tanto al aire libre como en interiores- proviene de la condensación que se produce en el interior de las viviendas.

La humedad, el polvo y el calor, unidos a la falta de luz, son las condiciones ideales para que el moho se propague por nuestros hogares, con las incomodidades estéticas y de salubridad que ello conlleva. Por tanto, para acabar con este hongo, lo primero que debemos hacer es suprimir las causas que propician su aparición.

 

Causas de su aparición

Si la humedad es por condensación, es decir, por depósito de vapor de agua ambiental en forma de gotas, colocaremos bolas de absorción de cloruro de calcio y, sobre todo, ventilaremos periódicamente la estancia.  En este sentido, una habitación soleada y seca difícilmente acogerá colonias de hongos.

Para erradicar el moho son necesarios los siguientes utensilios: una esponja, un producto limpiador antimoho y pintura antimoho.

 

Limpiar la superficie afectada

A continuación, procederemos a limpiar la superficie afectada con agua y detergente. Así quitaremos el grueso de la mancha. Resulta fundamental exterminar cualquier resquicio del hongo; para ello aplicaremos con la esponja el líquido limpiador antimoho y dejaremos que actúe durante un mínimo de tres horas.

Este producto no blanquea, es decir, no elimina la mancha, pero sí el origen de ésta, que es el moho. Es altamente fungicida y bactericida, por lo que desinfecta y descontamina la superficie.

 

Productos para el acabado

Para el acabado aplicaremos dos capas de una pintura plástica antimoho, dejando transcurrir al menos cuatro horas entre ambas aplicaciones. Este revestimiento evita la formación de moho en aquellos ambientes que le son propicios y su reproducción mediante esporas; además, es totalmente lavable y no salpica durante su aplicación.

Así pues, no queda más remedio que coger unos guantes, remangarse y ponerse manos a la obra, ya que lo deseable es que los únicos habitantes vivos de nuestros hogares sean humanos.

 

¿Te has encontrado alguna vez con este problema en tu propia casa? ¿Estarías dispuesta a solucionarlo por ti misma?

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