Dos soluciones para que tu suelo de madera deje de crujir

La madera envejecida, reseca, o mal colocada, hace ruidos indeseables. Te explicamos cómo solventar el problema

Seguro que casi todos hemos caminado alguna vez por alguna casa con la sensación de estar recorriendo una de esas aterradoras y viejas cabañas a las que nos tienen acostumbrados las películas del cine de terror americano.

Resulta obvio explicarlo, pero lo haremos. La madera envejecida, reseca o mal colocada, cruje. De hecho, cruje mucho, dando la sensación de que al siguiente paso fuera a partirse.

La solución definitiva (colocar un suelo completamente nuevo) puede resultar un tanto costosa; sin embargo, podremos evitar las molestias mayores rellenando con parafina caliente los huecos aparecidos entre los tablones.

Inyección de parafina
Para llevar a cabo esta tarea, inyectaremos la parafina, previamente calentada al baño maría, por medio de una jeringuilla. Tendremos cuidado de que no se desborde del hueco de la hendidura que aparece entre las tablas que crujen.

La parafina se torna blanquecina en cuanto se enfría, al tiempo que se endurece, por tanto, tendremos que estar atentos con la boca de la jeringuilla porque puede obstruirse con el enfriamiento prematuro de la parafina.

Aplicar espuma de poliuretano
Otra solución para casos más graves de mal asentamiento de la tarima es la espuma de poliuretano. En este caso, localizaremos la tarima más afectada y perforaremos en ese punto con una broca del diámetro del aplicador.

Taladraremos una tabla a mitad de su anchura, nunca en la unión. El agujero no ha de ser vertical, sino oblicuo, y hundiremos la broca hasta traspasar la tarima. Conviene leer atentamente el modo de empleo de la espuma para su adecuada aplicación.

Después, inyectaremos con la boquilla a través del agujero perforado en suficiente cantidad para llenar el hueco entre tarima y suelo. En viviendas muy antiguas, os aconsejamos tener precaución con estas espumas, que tienden a ‘crecer’ considerablemente, pudiendo afectar, al expandirse, el cielo raso del piso inferior.

Uniformizar la superficie
Disimularemos el agujero con un tubillón de madera encolado, que cortaremos al ras de la tarima, una vez insertado a presión.

A continuación, lijaremos suavemente hasta uniformizar la superficie, tras lo cual aplicaremos un barniz-tinte del color apropiado. En el mercado existe una surtida gama de tonos.

Para endurecer y dar brillo al revestimiento podremos aplicar también un barniz de poliuretano.

¿Has puesto tarima en tu casa? ¿Por qué tomaste esa decisión? ¿Qué ventajas tiene para ti? Comparte tu opinión en nuestro foro

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