Declárale la guerra a la carcoma

Repara los orificios en la madera y salva tus muebles con nuestros consejos

La carcoma es un insecto xilófago, es decir, que se come la madera. Las hembras adultas tienen la molesta costumbre de poner los huevos en las grietas y agujerillos de la madera. De estos huevecitos salen larvas, pequeñas pero voraces, que penetran en las vetas de la madera royendo largas galerías.

La presencia de la carcoma se hace patente con la aparición de unos pequeños orificios. Se trata, en realidad, de los agujeros de salida de las larvas, que transcurridos 3 o 4 años se convierten en crisálidas.

La aparición de los orificios coincide siempre con el verano, de ahí que la época ideal para el tratamiento anticarcoma sea entre otoño y primavera. Si los destrozos en el interior de la madera no son irreversibles, nos queda una posibilidad de salvar el mueble.

Protégete de los productos químicos
Matar la carcoma es un tratamiento sencillo, pero para llevarlo a cabo adecuadamente es necesario conocer el proceso. La acción del líquido que aplicaremos actuará a través de la madera. Por ello, resulta imprescindible abrir el poro de la fibra y empaparlo bien: para ello, tendremos que decapar la madera eliminando todo el recubrimiento, ya sea pintura o barniz.

Después, limpiaremos la superficie de polvo y cubriremos bien la zona de trabajo, así como nuestra piel, cara y ojos. Brocha en ristre y sin miedo, empaparemos la madera. El líquido matacarcoma tiene que penetrar por los poros hasta los estratos más profundos del material.

Una labor de cirujanos
A continuación, recurriremos a una jeringuilla para inyectar líquido en cada uno de los agujeros, inyectando todas las galerías.

Proseguiremos envolviendo el mueble en un plástico que sellaremos térmicamente. Aunque con el empapado previo difícilmente hallaremos carcoma que se resista, mejoraremos el tratamiento introduciendo dentro del plástico un recipiente abierto con matacarcoma.

Después, cerraremos la bolsa doblando el plástico y sellándola con una plancha de ropa aplicando calor. Evitaremos colocar la suela de la plancha directamente sobre el plástico y, para  ello, utilizaremos una hoja de periódico doblada.

Remata la tarea con un buen acabado
Cinco días después, sacaremos el mueble y procederemos a tapar todos los agujeros de la madera. Usaremos una espátula y masilla de madera o cera de color.

En unos 15 minutos, la masilla endurecerá, y podremos proceder a un lijado fino que elimine los excesos de masilla y deje la superficie bien lisa.

La satisfacción del trabajo bien realizado no debe hacernos olvidar darle un acabado al mueble, pintándolo o barnizándolo. En este sentido, conviene que el acabado no tape los agujeros de carcoma, ya que a menudo son la firma de un mueble bien envejecido.


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