Ideas para que tengas más intimidad en tu jardín

Colocar un tipo de vallas u otro depende de la ubicación de la casa y de las características del jardín

A todos nos gusta disfrutar de nuestro jardín o nuestra terraza sin la incomodidad de tener que estar pendientes de las miradas ajenas. Pues bien, las vallas son la mejor forma de conseguir intimidad y seguridad.

Además, un buen vallado de madera resulta más económico que construir un muro y requiere mucho menos mantenimiento que un seto.

Por todo ello, te recomendamos a continuación qué tipos de vallas te ayudarán a aislarte del exterior y dotarán a tu jardín de un aspecto más recogido y vistoso.

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Elección del material
Existen numerosos estilos de vallas en una diversidad infinita de materiales, entre los que destacan la madera y el metal. En este sentido, te recomendamos la opción más habitual para este tipo de construcciones, que no es otra que el panel preparado.

Estos paneles de madera se comercializan en diversas alturas y en varias formas –ya sea en horizontal, en vertical o entrelazados- y son muy económicos y sencillos de instalar entre postes bien anclados y con una separación uniforme entre ellos.

Antes de revestir con listones de madera estos paneles, es necesario construir una estructura formada por postes que irán unidos con dos o tres travesaños.

Estructura de las vallas
A la hora de elegir los postes, conviene decantarse por un material duradero y resistente a la corrosión, aunque lo más económico es emplear madera blanda tratada por presión.

Estos postes deben tener una longitud suficiente como para que la sección inferior se entierre en el suelo y sea posteriormente afirmada con hormigón.

Otra opción interesante consiste en optar por postes de igual altura a la del vallado, que luego podrás asegurar con espigas especiales para vallas.

Vallas para jardines delanteros y traseros
Existen diversos tipos de vallas en función del uso que queramos darles. En los jardines delanteros es habitual recurrir a modelos con una estructura abierta, como la típica valla de estacas o la de estilo rancho. No son las que más intimidad y seguridad ofrecen, pero sí constituyen una forma vistosa de delimitar la propiedad.

Por otra parte, en la mayoría de jardines traseros las vallas deben protegerse de la vista, por lo que han de tener suficiente fuerza como para sostener enredaderas y arbustos que sirvan para disimularlas.

En muchos casos, las vallas pueden servir como un simple elemento de adorno. Para ello, basta con realzar su presencia pintándolas con un color de madera similar al utilizado en otras partes del jardín o con un motivo parecido al de alguna planta cercana.

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