01 MARZO 2013

Los frutos secos y el aceite de oliva, grandes 'amigos' del corazón

Un estudio recién publicado demuestra que la dieta mediterránea sumplementada con estos productos reduce en mayor medida el riesgo de enfermedades cardiovasculares frente a las dietas convencionales bajas en todo tipo de grasas

Que la dieta mediterránea es una gran aliada de nuestra salud es algo ha quedado patente una y otra vez a través distintas investigaciones científicas. Tales son sus bondades que incluso la Unesco declaró este tipo de alimentación en 2010 ‘Patrimonio cultural inmaterial de la humanidad’. Por ello no es de extrañar que muchos profesionales de la salud hayan venido aconsejando su seguimiento a los pacientes de forma general, y a aquellos con problemas cardiovasculares, en particular. Eso sí, en estos últimos casos, dicha dieta se veía modificada con la eliminación -o gran reducción- de las grasas tanto animales como vegetales.



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Pues bien, según acaba de demostrar un exhaustivo estudio recién publicado en el ‘New England Journal of Medicine’, en realidad una dieta mediterránea suplementada con grasas vegetales (aceite de oliva o frutos secos) reduce en un 30% el riesgo de enfermedad cardiovascular frente a una dieta mediterránea baja en todo tipo de grasas.

Así queda patente en dicho estudio, financiado íntegramente por el Ministerio de Sanidad y que ha tenido una duración de ocho años (de otoño de 2003 a verano de 2011). Durante este tiempo se seleccionó a un total de 7.447 voluntarios de ambos sexos, todos ellos con riesgo de padecer enfermedades coronarias (infarto de miocardio, ictus, muerte cardiovascular…). Dichos participantes fueron divididos en tres grupos dintitos, siendo asignada a cada uno de ellos una dieta diferente. Las dos primeras eran dietas mediterráneas ricas en grasa vegetal (una de ellas suplementada con 50 gramos diarios de aceite -unas cuatro cucharadas soperas-, y la otra con 30 gramos de frutos secos: 15 de nueces, 7,5 de almendras y 7,5 de avellanas). La tercera, consistía en una dieta mediterránea convencional, baja en cualquier tipo de grasa.

Tales son las evidencias mostradas en esta investigación, que su coordinador general, el Dr. Ramón Estruch, ha manisfestado de manera contudente su deseo de que ‘los resultados del estudio tengan un gran impacto global en la práctica clínica’ y que se produzca un cambio en las recomendaciones y el enfoque de nutricionistas y médicos a la hora de prescribir un tipo de dieta u otra.

¿Y cómo incluir en la alimentación a esos ‘grandes amigos del corazón’ de los que habla el estudio? Desde luego, no parece tarea difícil: el aceite se convierte en producto ideal para cocinar los alimentos o para sus inclusión en diversos aliños. En lo relativo a los frutos secos, una buena opción es convertirlos en un ingrediente más de nuestras recetas. ‘Es preferible a comerlos solos, como aperitivo entre horas, porque así perdemos el control de lo que ingerimos’, asegura el doctor Estruch.

Las que te proponemos a continuación son algunas ideas para incluir las nueces (uno de los frutos secos más saludables dada su composición única en ácidos grasos Omega 3) en apetecibles platos a base de pasta, pescado, fruta… Recetas que nos llegan de la mano de Nueces de California, una de las marcas que donaron sus productos para el desarrollo de este estudio.

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