'Proteínas de alto valor biológico': ¿qué significa exactamente este término?, ¿en qué alimentos podemos encontrarlas?...

Estos elementos resultan indispensables para el organismo. Te contamos por qué.

‘Este alimento es rico en proteínas de alto valor biológico’. Al oír esta frase, repetida en tantas ocasiones, es probable que el consumidor común conceda a dicho alimento una connotación positiva pero sin saber exactamente por qué se trata de una cualidad tan beneficiosa para el organismo. Pues bien; sin entrar en demasiados ‘tecnicismos’, y de la mano de EUFIC (‘Consejo Europeo de Información sobre la Alimentación’) vamos a tratar de aclararlo:

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Las proteínas son fundamentales para el crecimiento y
la reparación de los tejidos corporales 


Las proteínas está formadas por una serie de ‘piezas básicas’ llamadas aminoácidos (cada proteína puede llegar a contener más de 300 aminoácidos). Lo que ocurre es que todos esos aminoácidos no son iguales. Así, podemos dividirlos en dos grandes grupos: los ‘No Esenciales’, que son aquellos que el cuerpo puede producir de manera propia a partir de otras proteínas, y los ‘Esenciales’, que son aquellos que son indispensables para el organismo pero que éste no puede producir por sí mismo, de modo que deben obtenerse a través de la dieta (he aquí sus nombres, prácticamente ‘impronunciables’: leucina, isoleucina, valina, treonina, metionina, fenilalanina, triptófano y lisina).

De esta forma, cuando una proteína contiene los aminoácidos esenciales en la cantidad necesaria para los seres humanos es cuando se dice que ésta tiene un alto valor biológico.



Quesos, carne, pescado y huevos son algunas de las
fuentes principales de proteínas de alto valor biológico



EN QUÉ ALIMENTOS ENCUENTRO ESTAS ‘SÚPER PROTEÍNAS’

Pero, vayamos al asunto más importante desde el punto de vista de quien va a llenar el carrito de la compra. ¿Cuáles son esos productos que proporcionan este tipo de proteínas?. Fundamentalmente, los de origen animal: carne, pescado, huevos, leche, queso y yogur.

Por su parte, los alimentos de origen vegetal como legumbres, cereales, frutos secos, semillas y verduras proporcionan también proteínas, pero de un escaso valor biológico. ¿Quiere esto decir que debemos desterrarlas como fuente válida de este tipo de elementos? ¡Ni mucho menos!. Y es que, de nuevo sin entrar demasiado en el ‘meollo científico' de la cuestión, podemos decir que, la combinación de distintas fuentes vegetales, al no tener exactamente los mismos aminoácidos, constituyen a menudo una mezcla de mayor valor biológico (por ejemplo: garbanzos con pan, lentejas con patatas, etc).

¿Y SI SIGO UNA DIETA VEGETARIANA?

Según los expertos en nutrición, para que el organismo se mantenga en estado óptimo, entre el 10 y el 15 por ciento de nuestra ingesta total a lo largo del día debe proceder de las proteínas. Cuando llevamos una dieta omnívora (con alimentos derivados tanto de animales como de plantas) es sencillo satisfacer esas necesidades proteicas.

En lo que se refiere a las dietas vegetarianas, esto irá en función de la variante alimentaria que se siga. Hay quienes no comen carne ni pescado, pero sí algunos lácteos y huevos; otras comprenden los lácteos pero no los huevos; mientras que las hay más estrictas, en las que se excluye todo alimento que tenga un origen animal. Lógicamente son éstas últimas las que presentan más dificultades para satisfacer las necesidades de proteínas de alto valor biológico. Por este motivo, en estos casos, la combinación de proteínas procedentes de distintas fuentes vegetales, así como una elección equilibrada de los alimentos, será crucial de cara a garantizar los niveles recomendados de aminoácidos esenciales.

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