Diez errores básicos a la hora de perder peso

Pesarnos todos los días, saltarnos alguna de las comidas, o confiar en la eficacia de las dietas ‘milagro’ son algunos de los hábitos que deberemos evitar

Nadie dijo que lucir unas curvas de escándalo fuera fácil. Lo que ocurre es que, en ocasiones, con tal de conseguir un 'palmito' diez cometemos verdaderas locuras nada beneficiosas para el organismo. He aquí algunos de los errores más frecuentes a la hora de intentar perder unos kilos.

  • Apenas desayunar y hacer cenas demasiado copiosas. Debe ser a la inversa: el desayuno puede ser algo más contundente (e incluir cereales, fruta, lácteos desnatados, zumos, fiambre como el pavo, un poquito de mermelada...) y las cenas han de ser ligeras.
  • Ponernos a régimen sólo el períodos como el 'post-verano', la 'post-Navidad'... No es conveniente andar engordando y adelgazando permanentemente. A medida que transcurren los años es más difícil quitarse los kilos de más, de manera que es preferible, una vez alcanzado el peso deseado, llevar una dieta sana y saludable de forma constante (sucumbiendo, por qué no, a algún capricho de forma esporádica; como dice Ferran Adrià, 'hay que comer de todo pero en su justa medida').
  • Pesarnos cada día. Con una vez a la semana, basta. Eso sí, siempre en la misma báscula, en el mismo momento del día y, a ser posible, sin nada de ropa.
  • No realizar ningún deporte. Aunque sea media hora al día debemos dedicarla a hacer ejercicio, ya sea en un gimnasio o siguiendo en casa una sencilla tabla gimnástica.
  • No beber agua. Se debe tomar (de media) unos dos litros de agua diarios fuera de las comidas, ya que la acumulación de urea, amoníaco, ácido úrico, etc, sólo se elimina con la orina.
  • Dejarnos ‘conquistar’ por dietas rápidas y engañosas. Favorecen la aparición de estrías y producen importantes pérdidas de vitaminas.
  • Tomar píldoras que disminuyen el apetito sin prescripción médica. La administración de estos medicamentos siempre debe hacerse bajo control médico. En algunos casos pueden no ser necesarios y en otros, estar contraindicados.
  • Saltarnos alguna comida. Con esto lo único que conseguiremos es acumular grasas para resistir las horas sin alimentos. Lo ideal: comer de forma moderada pero varias veces al día.
  • Preparar unos platos de régimen aburridos e insípidos. Para que la comida de una dieta nos resulte apetitosa lo mejor es echarle imaginación a la hora de servirla.
  • Confundir conceptos en relación a algunos productos: por ejemplo, creer que los alimentos ‘light’ no engordan o que los alimentos integrales tienen muchas menos calorías que su versión ‘ordinaria’ (de hecho, cuentan con un número parecido de calorías, lo que ocurre es que sacian más y su contenido en fibra ayuda a regular el tránsito intestinal).

¿Qué hábitos y costumbres sigues tú para cuidar la línea? Puedes contárnoslo en nuestros foros.

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