Ferran Adrià: 'Podría haber cerrado El Bulli y vivir como un marajá pero a mí me gustan los riesgos'

Dentro de tres años el célebre restaurante reabrirá sus puertas convertido en un revolucionario centro de creatividad culinaria. ¿Y eso en qué se traduce? ¡Te lo contamos!

Pero entonces... ¿se podrá comer en el nuevo Bulli?. ‘Si ésta es la pregunta, es que entonces no hemos entendido nada’, se afanaba en aclarar Ferran Adrià durante su intervención en la primera jornada del congreso culinario Madrid Fusión, que estos días acoge la capital. Y es que, esto es lo que tiene tratar de explicar los pormenores de un proyecto absolutamente revolucionario del que no existe referencia alguna en todo el mundo; que cuesta un poco más de comprender. Y eso que Adrià, ya había adelantado semanas atrás algunas de las líneas generales de su innovador proyecto...

Para entenderlo sólo es necesario echar un poco la vista atrás... Así nos daremos cuenta de que la historia de su afamado restaurante está plagada de decisiones valientes que hoy se ven con normalidad pero que en su momento fueron igualmente innovadoras: desde cerrar 6 meses al año, hasta crear un taller de cocina paralelo al restaurante; hasta sólo dar cenas o hacer desaparecer la carta... Y llegó la época gloriosa, y llegaron los premios (todos los habidos y por haber). Sin embargo, a pesar de estar en lo más alto y de tener la posibilidad de acomodarse en las mieles del éxito, Adrià y su equipo deciden que no. Que en El Bulli es todo ya demasiado previsible y que su afán creativo necesita nuevos estímulos. Et... voilà!: he ahí el germen que da origen a la decisión del chef catalán: cerrar el Bulli al público para convertirlo en una fundación privada sin ánimo de lucro. ¿La idea? Crear un revolucionario centro de creatividad culinaria en la misma ubicación que ahora tiene el actual Bulli (que cerrará definitivamente sus puertas como restaurante el próximo 30 de julio).

Un centro comprometido con el concepto de sostenibilidad, cuyas obras comenzarán a finales de 2011, de la mano del arquitecto catalán Enric Ruiz Geli (también presente ayer en Madrid Fusión junto a Adrià) y compuesto por distintos espacios; un archivo con toda la historia de El Bulli restaurante, que se podrá visitar de forma concertada; una sala de proyecciones, y un gran espacio bautizado como ‘Ideario’ en el que trabajarán talentos venidos de todo el mundo (muchos de ellos cocineros, pero también publicistas, filósofos, etc) con un único lema: la libertad creativa por bandera. Lo mejor de todo: que el resultado de sus investigaciones tendrá una divulgación gratuita prácticamente a tiempo real a través de la web de la fundación. De esta forma todo el mundo tendrá acceso a ese conocimiento (procesos, investigaciones culinarias, elaboraciones, etc) desde cualquier punto del planeta.

Sin duda, un ‘sueño’ con ciertos tintes de locura, poesía, talento e ilusión que verá la luz en 2014. Sin olvidar, eso sí, la generosidad: ‘Adrià es uno de los tipos más generosos que conozco’, decía el maestro Arzak en su no menos interesante intervención de ayer tarde en Madrid Fusión. Y, desde luego, no seremos nosotros quienes le quitemos la razón. Baste con fijarse en otra de las respuestas de Ferran en rueda de prensa cuando le preguntaban sobre los motivos de esta innovadora transformación de su restaurante: ‘¿Que por qué? Para seguir siendo felices. Hay gente que quiere arriesgar y gente que no. No sé explicarlo mejor. Es como intentar explicar el amor. Yo podría haber cerrado y vendido El Bulli y vivir como un marajá pero me gustan los riesgos. Esto es para todos aquellos que hemos hecho, que habéis hecho, que la cocina se convierta en el nuevo rock n roll ’, comentaba divertido. Y lo cierto es que, sonar, de momento el proyecto no puede sonar mejor...

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