Y tras los grandes banquetes... ¿cómo aprovechar la comida que ha sobrado?

La congelación es el método más eficaz. Sin embargo, un error en este proceso puede alterar el sabor y nutrientes de los alimentos. Te damos algunos consejos para que esto no suceda.

Siempre pasa lo mismo. Llegan las grandes celebraciones de Navidad y las neveras de muchos hogares comienzan a llenarse hasta los topes con los alimentos, guisos y manjares más variados. Y es que todo nos parece poco. Sin embargo, pasan las ‘comilonas’ y nos encontramos el frigorífico con un montón de sobras a las que nadie ha hincado el diente. ¿La solución más práctica?: Congelar. Un proceso que, aunque sencillo, requiere una serie de pautas para que cuando queramos volver a consumir dichos productos, estos no hayan perdido ni un ápice de su sabor y propiedades:

  • Debes saber que es imprescindible contar con un congelador de, al menos, 4 estrellas (que garantiza una temperatura de –24ºC) para que el mantenimiento de los alimentos congelados sea correcto y sin riesgos de tipo sanitario.
  • Es conveniente proteger los alimentos con papel de aluminio o bolsas especiales para congelar que se cierran herméticamente. Y es que las bajas temperaturas pueden resecar los productos.

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  • También son necesarias las etiquetas para, posteriormente, poder identificar los alimentos. Además, en ellas deberá figurar la fecha en la que los productos fueron congelados, ya que no se conservan indefinidamente. Así, dependiendo del tipo de alimento, el tiempo que dura refrigerado varía: en teoría, el pescado fresco es el más perecedero (no más de 3 meses); las carnes podrán durar hasta 12 meses o 6 si se trata de piezas de animales jóvenes; y las verduras (alcachofas, judías, espinacas, acelgas...) un máximo de 12 meses. En general, mayor será la duración cuanto mayor sea la calidad del producto. Los alimentos ya cocinados ‘aguantan’ más que los crudos.

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  • Si se trata de marisco, es mejor congelarlo una vez cocido. No se recomienda congelar mejillones, almejas o chirlas porque podrían deteriorarse en el proceso de descongelación.
  • Para congelar un plato cocinado debemos esperar a que éste se enfríe totalmente antes de meterlo en el congelador. Ten la precaución de no llenar los tupers del todo (el volumen de los alimentos aumenta y los recipientes pueden abrirse o romperse).
  • No volver a congelar en ningún caso. De esta manera se estropean los alimentos. Cada paquete debe ser congelado para consumirlo en una sola vez.
  • En cuanto al proceso de descongelación, ten en cuenta que la carne y el pescado deben permanecer un día antes en la nevera para que se vayan descongelando de una forma lenta y natural. Las verduras se pueden meter en la olla congeladas. No hay ningún problema en que pierdan el hielo en su propia agua de cocción.

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