Cocina de Navidad: abrir las ostras, 'más vale maña que fuerza'

Te contamos, paso a paso, cómo conseguirlo sin 'llevarse' un dedo en el intento

Para los apasionados del marisco las ostras son, sin duda, uno de los mejores manjares que nos proporciona el mar. Pero, al mismo tiempo, también es uno de los más ‘problemáticos’ a la hora de servir en la mesa. ¿La razón? La eterna pelea por abrirlas correctamente. Y es que, cuanto más frescas son más se ‘resisten’. Estos son algunos consejos para no ‘llevarse un dedo’ en el intento. 


null

 

• En primer lugar, proteje la palma de la mano con un paño doblado. Sobre él coloca la ostra con el lado más profundo de la concha hacia abajo.

• Introduce la punta de un cuchillo (existen unos especiales para abrir las ostras) por el lado más estrecho de la concha (diríamos por la 'bisagra') y localiza su músculo. Realiza movimientos muy suaves hacia los lados y, al mismo tiempo, ve introduciendo el cuchillo hacia dentro, entre ambas mitades de la concha.

• Una vez que la hoja del cuchillo haya penetrado en la concha, corte el músculo abductor de la ostra de la parte superior de la concha.

• Una vez abierta, desliza la hoja del cuchillo por debajo del cuerpo de la ostra y desprende la parte superior de la concha. Hazlo con cuidado de no desconchar el nácar, porque éste podría arruinar el exquisito sabor de este molusco.
 

 

• Cuando estén abiertas, hay que pasarlas por un poco de agua y colocarlas en una fuente sobre un lecho de hielo picado, aunque hay quien afirma que es conveniente no colocarlas directamente sobre el hielo, porque éste puede afectar a su sabor y, por ello, se recomienda poner un lecho de algas encima del hielo picado.

• Como aderezo se puede optar por el limón o la pimienta, aunque también se puede disponer en la mesa vinagre de estragón y algunas salsas frías.

• Por último, es imprescindible disponer en la mesa un lavadedos, es decir, un pequeño cuenco con agua templada y una rodaja de limón, que se colocará a la izquierda del plato; y por supuesto, como es natural, también es necesaria una servilleta (situada entre el plato y el lavadedos) para permitir que los comensales puedan secarse las manos sin problemas.

• Recuerda que si al abrir las ostras, encuentras alguna entreabierta, su carne tiene una textura blanda o un aspecto lechoso, deséchala inmediatamente, porque todos ellos son síntomas de que no está en condiciones de ser consumida.

Más noticias sobre...

Últimos comentarios

Esta es la opinión de los internautas, no la de hola.com. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema