Cata de vino: evolucionado, incisivo, largo, tánico… ¿qué significan todos estos adjetivos?

Te proponemos un pequeño glosario por algunos de los términos más comunes a la hora de describir un caldo

Para el profano en la materia, normalmente es complicado entender las descripciones que los profesionales hacen cuando tratan de explicar las características y cualidades propias de un vino. Un mar de adjetivos en el que es muy fácil perderse… ¡incluso marearse! Si la situación te resulta familiar, tal vez te sirva de ayuda este pequeño glosario con algunos de los términos más comunes a la hora de describir los distintos caldos:

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  • Afrutado: se dice de un vino que tiene aromas de frutas (melocotón, albaricoque, plátano, grosella, frambuesa, fresa, cereza, ciruela, moras, etc).
  • Amaderado: gusto de crianza en la barrica de roble u otra madera.
  • Con aguja: presencia de carbónico natural (burbujas) , que aparece en ciertos vinos jóvenes.
  • Añada: año en que el vino ha sido vendimiado. Debe figurar en la botella.
  • Añejo: vino criado en barricas o en botellas, al menos durante tres años.
  • Armonioso: con equilibrio entre sus componentes: azúcares, taninos, ácidos, alcohol, etc.  
  • Astringente: con exceso de taninos y sabor amargo.
  • Aterciopelado: suave, de tacto agradable y sedoso, sobre todo en los vinos tintos.
  • Bouquet: palabra de origen francés, que se utiliza para designar el conjunto de las sensaciones olfativas que ofrece un vino.
  • Con carácter: Conjunto de características de ciertos vinos que lo convierten en inconfundible.
  • Complejo: con numerosos aromas y sabores, pero armónicos y equilibrados.
  • Con cuerpo: vino con fuerza y valores gustativos.
  • Desequilibrado: sin armonía en sus caracteres organolépticos.
  • Desvaído: vino de poca consistencia en el paladar
  • Elegante: cualidad del vino distinguido, con linaje de variedad noble, armonioso en el color y el aroma, equilibrado en el gusto, con bouquet y la justa crianza.
  • Enmohecido: vino con sabor a corcho defectuoso.
  • Estructura: constitución corpórea del vino, en la que deben conjugarse todos sus componentes: acidez, alcohol, taninos, densidad etc.
  • Evolucionado: vino que ha sufrido modificaciones con el paso del tiempo.
  • Floral: aroma agradable de ciertos vinos que recuerda al perfume de determinadas flores como la rosa, el jazmín, violeta, madreselva, etc. 
     
  • Incisivo: con exceso de acidez.
  • Largo: deja en boca y nariz una sensación prolongada.
  • Ligero: vino con poco alcohol y extracto.
  • Oxidación: alteración que sufren los vinos al recibir un aporte de oxígeno. Afecta al color y al frescor de los vinos blancos. Los vinos tintos se oxigenan moderadamente durante los trasiegos de la crianza, pero un exceso de oxidación quiebra su color y sus aromas.
  • Picado: vino con exceso de ácido acético, avinagrado.
  • Redondo: vino bien criado, equilibrado y armónico.
  • Retrogusto: es el conjunto de sensaciones que deja el vino después de saborearlo.
  • Sulfuroso: vino con dosis de dioxido de azufre elevadas.
  • Tánico: vino con demasiados taninos, generalmente por exceso de crianza en roble.
  • Monovarietal: Es el vino elaborado a partir de una sola variedad de uva.
  • Vigoroso: vino con cuerpo.

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