12 NOVIEMBRE 2012

Caramelizada, frita, cruda… ¿cómo te gusta más la cebolla?

Este alimento nos ofrece mil y una texturas. Te ofrecemos algunas recetas para que disfrutes de su sabor, de seis maneras diferentes.

La dieta mediterránea no sería la misma sin el uso de la cebolla. Efectivamente, pocos alimentos son utilizados con tanta profusión a la hora de elaborar los más variados sofritos, pistos, salsas… Sin embargo, a veces olvidamos que este saludable producto (ayuda a disminuir el riesgo de enfermedades cardiacas, favorece el control del azúcar en sangre, ayuda a reducir los niveles de LDL o 'colesterol malo', es diurética, expectorante…) puede tener también ‘entidad propia’ como ingrediente de no pocas recetas.

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Y es que sus distintas maneras de cocinado dan lugar a texturas para todos los gustos: hay quien disfruta de su crujiente e intenso sabor en estado crudo (la cebolla fresca suele ser, por ejemplo, producto base de un buen número de ensaladas); podemos hacerla crujiente; caramelizarla (aportando un interesante toque dulce a platos salados); preparar cebollas rellenas (al igual que hacemos con otros alimentos como tomates, berenjenas, patatas…); o darles forma de una rica crema o sopa, ideal para entrar en calor, ahora que el mal tiempo nos acompaña. He aquí algunas ideas, a modo de ejemplo:

 


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