Maridajes: ¿con qué alimentos o recetas combinan mejor los vinos de Jerez?

Al igual que los tintos o los blancos, este tipo de caldos cuentan también con sus propias reglas de maridaje

Finos, manzanillas, olorosos, amontillados... aunque los vinos de Jerez siguen siendo asociados por muchas personas únicamente a ‘la hora del aperitivo’, lo cierto es que sus posibilidades van muchísimo más allá.

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Así, pueden convertirse, al igual que los tintos, blancos o rosados, en el acompañante perfecto para un buen número de platos. Estos son los maridajes más reconocidos:

Fino y manzanilla:
Los platos que mejor combinan con estas dos variedades de caldos son los arroces, mariscos, pescados blancos, quesos suaves y jamón serrano.

Amontillado:
Vino ideal para los pescados azules (atún, bonito o sardinas), así como para las ensaladas con aliño fuerte, las carnes blancas, las sopas y los consomés.

Oloroso:
Es un vino con más cuerpo, con una graduación que oscila entre los 17º y los 22º, lo que le hace idóneo para platos especiados con ajo y perejil. También casa perfectamente con carnes rojas, platos de caza y los guisos tradicionales a base de legumbres.

Palo cortado:
Con su aroma avellanado y persistente, es un buen acompañante para los pescados en salsa, quesos curados y embutidos.

'Cream':
Es un vino dulce, de color caoba, obtenido a partir del oloroso. Tiene aroma intenso, paladar aterciopelado y mucho cuerpo. Es uno de los vinos de Jerez más indicados para la repostería.

Pedro Ximénez:
Sin duda, el mejor aliado para la repostería, helados con sabor fuerte (chocolate, turrón). Casa a la perfección con frutos secos y algunos quesos azules o de intenso sabor, como el cabrales.

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