Un placer para tu paladar: tarta de queso fría con cuajada y caramelo

Uno de los mayores placeres de este mundo no es la comida, sino el postre. Y cómo no, la archiconocida tarta de queso se posiciona como uno de los manjares por excelencia en materia de repostería, para deleite de los paladares más exigentes.

Placer entre los placeres, podríamos considerar que la tarta de queso es una exquisitez de Dioses y no estaríamos muy equivocados. ¿Sabías que su historia se remonta al año 776 A. C.? Según los historiadores, los atletas que participaron en los primeros Juegos Olímpicos de la historia comían tarta de queso por su alto aporte proteico y vitamínico. Desde este instante, su fama no ha hecho más que alcanzar las primeras posiciones de las mejores cocinas del mundo.

Recetas hay millones. Desde aquella de la abuela de toda la vida, hasta las versiones más chic de reconocidos chefs.

A continuación, te proponemos una receta fresca, fácil de preparar y exquisitamente dulce, una tarta de queso fría con cuajada y caramelo. ¡La combinación es, sin duda, deliciosa y original!

Ingredientes

  • 20 galletas de tipo María
  • 500 ml de leche
  • 500 ml de nata
  • 90 gramos de mantequilla
  • 75 gramos de azúcar
  • 2 sobres de cuajada
  • 1 terrina de queso crema
  • Caramelo líquido

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Preparación de la tarta de queso fría con cuajada y caramelo

En primer lugar, introduce todos los ingredientes en una batidora, excepto el caramelo y las galletas.

Bate los mismos hasta conseguir una masa homogénea y sin grumos.

A continuación, pon la mezcla en una cacerola a fuego medio y deja cocer hasta su punto de ebullición, teniendo cuidado de que no se pegue.

En un molde para tartas, vierte el caramelo líquido para crear un fondo.

Seguidamente, introduce la mezcla ya hervida y con delicadeza sobre el fondo de caramelo.

Finaliza añadiendo las galletas María cuidadosamente por encima de la mezcla, creando así, la base de la tarta cuando le des la vuelta.

Antes de meterla en la nevera deja que se enfríe unos 20 minutos aproximadamente.

Pasadas cuatro horas en la nevera, retirala y dale la vuelta, ¡y ya está completamente preparada para que la disfrutes! 

Es una tarta sencilla de preparar, pero merece un Oro en nuestra escala de sabor, dulzor y frescura.

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