¡Para los más golosos! Tarta de queso fría con leche condensada

Cualquier dulce que contenga queso y leche condensada es una seductora tentación. Por eso resulta tan apetecible esta tarta de queso que hoy te proponemos y que, además, es ideal para endulzar las calurosas jornadas de verano dado que se degusta en frío.

Tanto para una fiesta de cumpleaños como para una merienda entre amigos, cuando suben las temperaturas, una de las mejores elecciones para endulzar estos eventos puede ser optar por tartas de queso frías. Sea cual sea la variedad o la textura del queso empleado, este tipo de postres suelen ser sinónimo de éxito.

La que hoy te proponemos incluye, además, leche condensada entre sus ingredientes. ¡No podrás resistirte!

Ingredientes

  • 150 gramos de leche condensada
  • 12 galletas tipo María para la base
  • 70 gramos de mantequilla derretida
  • 15 gramos de azúcar blanco
  • 500 mililitros de nata líquida para cocinar a temperatura ambiente como relleno
  • 500 gramos de queso cremoso
  • 150 gramos de azúcar
  • 1 vaso de leche (200 mililitros)
  • 1 sobre de cuajada

Preparación de esta tarta de queso fría

-En primer lugar, tritura las galletas y mezcla con la mantequilla y el azúcar (se pueden triturar a mano o con un robot de cocina). Nota: es recomendable que la mantequilla esté a temperatura ambiente, ya que si está fría resultará más difícil la mezcla.

-A continuación, pon toda la mezcla en la base del molde, forrada previamente con papel de horno, y aplasta todo con una cuchara hasta que sea una capa homogénea (bastará con una base de entre 5 milímetros y 1 centímetro de grosor).

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-Seguidamente, reserva en la nevera la mezcla tapada con papel film, mientras preparas el relleno. Pon en un cazo a calentar la nata, el queso, el azúcar, la leche condensada y la mitad del vaso de leche, removiendo todo a fuego medio. En la leche restante, disuelve la cuajada.

-Cuando la mezcla hierva, retira el cazo y añade la cuajada. Entonces, vuelve a ponerla a calentar, sin parar de remover, hasta que hierva de nuevo. Deja templar un poco y vierte sobre la base de galletas. Cuando todo el conjunto se haya enfriado, llévalo a la nevera y déjalo cuajar, al menos dos horas.

-Transcurrido ese tiempo, saca la ya tarta de queso y decora su superficie con un poco de dulce de leche, que habrás calentado ligeramente minutos antes. A continuación, vuelve a meter este pastel en la nevera y déjalo allí toda la noche.

Al día siguiente, después de sacar esta tarta de queso fría del refrigerador, con sumo cuidado, desmóldala y ¡lista para servir!

Para convertir la degustación de esta tarta en una experiencia gustativa inolvidable, te recomendamos que la acompañes de frutos rojos.

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