Prepara esta deliciosa tarta de queso japonesa con mermelada de frutos rojos

Os presentamos el último grito en repostería que nos llega directamente de la cocina nipona y que le da un aire totalmente nuevo a un clásico.

Si eres un amante de la repostería, te presentamos una receta única y que supone un reto absoluto por la técnica que conlleva su elaboración. La tarta de queso japonesa, cocinada a partir del final de la década de los cuarenta, se compone de ingredientes básicos pero de un cocinado un poco complejo y muy exacto. Además, en esta ocasión, cuenta con el complemento dulce perfecto, una rica cobertura casera de mermelada de frutos rojos.

Si te atreves a probarla, comprobarás que su sabor es menos dulce y su textura mucho más esponjosa que la tarta de queso clásica que conocemos en España. Además, el equilibrio de dulzor exacto es aportado directamente por la mermelada que acompaña a esta elaboración.

Ingredientes para la mermelada
 

  • 1 kg de frutos rojos del bosque (frescos o congelados)
  • 500 gramos de azúcar
  • Zumo de medio limón
     

Preparación de la mermelada
 

En una cazuela, vierte los frutos rojos con el azúcar y el zumo de limón. Déjalos que se maceren durante unas horas (si están congelados, deben permanecer alrededor de 6 horas).

Después, pon la cazuela a fuego lento y remueve de vez en cuando. Deja cocer la mezcla unos 35-40 minutos, hasta obtener una textura de mermelada.

Como truco, si quieres una textura más fina, puedes triturar la mermelada con la batidora o el pasapurés.

Ingredientes para la tarta de queso japonesa
 

  • 250 gramos de queso Philadelphia
  • 6 huevos (hay que separarlos en yemas y en claras)
  • 140 gramos de azúcar en polvo
  • 60 gramos de mantequilla
  • 100 mililitros de leche entera
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 cucharadita de ralladura de limón
  • 60 gramos de harina de repostería
  • 20 gramos de maizena
  • ¼ de cucharadita de sal
  • 2 cucharaditas de extracto de vainilla
  • ¼ de cucharadita de crémor tártaro
     

Tarta de queso japonesa, paso a paso
 

- En primer lugar, pon a precalentar el horno a 200 grados, en modo calor superior e inferior, pero sin activar el ventilador.

- Engrasa totalmente con mantequilla un molde que cumpla las siguientes medidas: alrededor de 20 centímetros de diámetro por 8 de alto. Enharínalo también y, posteriormente, coloca un papel de horno en el fondo.

- En una olla o cazuela, pon a calentar agua hasta que llegue a su punto de ebullición. En ese momento, para el fuego.

- Coloca un bol encima de la cazuela de tal manera que toque el agua caliente.

- Echa en el bol el queso crema para que se caliente y ablande.

- Añade las seis yemas y remueve hasta que se mezcle todo correctamente.

- Añade la mitad del azúcar en polvo y remueve de nuevo.

tarta de queso japonesaVER GALERÍA

- En el microondas o en el horno, calienta la leche y la mantequilla para incorporarlas al bol y sigue removiendo.

- Sigue añadiendo ingredientes; ahora es el turno del extracto de vainilla, la sal, el zumo de limón y la ralladura de limón. Vuelve a remover hasta conseguir una mezcla homogénea.

- Una vez tengas la mezcla deseada, aparta el bol de la olla o cazuela.

- Incorpora ahora la harina y la maizena tamizadas.

- Por otro lado, monta las claras de los huevos con unas varillas eléctricas, a un ritmo lento, hasta que queden espumosas.

- Incorpora a las claras el crémor tártaro y bate a mucha velocidad. El objetivo es que las burbujas se mantengan en la mezcla pero en un tamaño muy pequeño.

- Añade el azúcar restante poco a poco y sigue montando hasta conseguir los famosos picos blandos.

- Una vez conseguida la textura indicada, llega el momento de añadir las claras a la mezcla que has realizado anteriormente con el queso. Se recomienda incorporarla por partes, aproximadamente en tres. Mezcla con movimientos envolventes cada vez que añadas las claras.

- Cuando tengas la masa lista, viértela en el molde ya engrasado y, después, da unos pequeños golpes sobre la encimera de la cocina para que se liberen burbujas de aire.

- Coloca el molde en una fuente de más diámetro y vierte en ella agua caliente hasta alcanzar al menos un tercio de la altura del molde.

- Ahora sí, coloca molde y fuente en la parte más baja del horno.

- Deja que hornee a 200 grados durante 18 minutos.

- Sin abrir la puerta, baja la temperatura a 160 grados y déjalo durante otros 12 minutos.

- Apaga el horno pero mantenlo cerrado durante otra media hora.

- Finalmente, abre ligeramente la puerta del horno para que la tarta enfríe durante 10 minutos.

Más sobre

Regístrate para comentar