Los mejores trucos para que las alitas de pollo al horno queden crujientes

Posiblemente sea uno de los platos más recurrentes del recetario español, muy especialmente cuando hay niños de por medio. ¿Quieres conseguir que te queden crujientes? ¡No te pierdas estos consejos!

Tal vez la única dificultad de esta receta pueda residir en conseguir que alcancen ese grado crujiente que a veces se adquiere y otras no. Pero, ¿existe algún truco o secreto para lograr esta textura tan deliciosa y apetecible?

Limón, levadura y salsa, trucos imprescindibles

Uno de los trucos que se suele emplear con mayor frecuencia es el de rociar las alitas de pollo con un poco de zumo de limón por encima antes de meterlas en el horno. De esta manera, se logra resaltar más el sabor del pollo y se consigue también que estén más crujientes.

Hay otro truco menos conocido se halla en emplear levadura tipo Royal. Al aplicar esta levadura sobre las alitas de pollo, quedan más crujientes y doradas, sin necesidad de que tengan que pasar en primer lugar por aceite hirviendo o por la propia cocción del horno.

alitas-pollo1VER GALERÍA

Otra opción es mezclar las alitas con maicena, levadura, sal y pimienta. Las alitas de pollo se rebozan por esta mezcla, y posteriormente, debes eliminar el exceso y dejar una capa muy fina en su superficie. De lo contrario, quedarían muy pastosas y se notaría el sabor de la harina una vez que se saquen del horno.

Hay a quien le gusta preparar las alitas de pollo al horno con algún tipo de salsa. Sin embargo, si se hacen sin este componente quedarán más crujientes, de todas formas es aconsejable no aplicar una salsa al comienzo de la cocción, ya que más tarde se le podrá añadir y emplear al gusto, logrando un mejor resultado.

Emplear el horno para que queden más crujientes

No obstante, hay personas que consideran que el secreto para que las alitas de pollo estén más o menos crujientes está sin duda en el horno. Precisamente, se introducen para que, entre otras cosas, puedan adquirir esta textura. Para ello, primero se hornean a fuego medio-alto y, cuando estén doradas, se pone el fuego al máximo para que queden bien crujientes.

El objetivo es que, al hornearlas en primer lugar a temperatura baja, la grasa de las alitas se derrita y desaparezca en parte para que la carne quede más jugosa. Luego, hornearlas a fuego máximo hará que se pueda crear esa capa crujiente que tanto se busca.

En este sentido, lo más conveniente es precalentar el horno a 220 grados centígrados (con calor arriba y abajo) antes de empezar a elaborar las alitas de pollo. Una vez que se introduzcan, se asan a 190 grados centígrados durante 10-12 minutos. Pasado ese tiempo, se le dan la vuelta y se prosigue con la cocción otros 10-12 minutos hasta que están completamente crujientes y doradas.

Más sobre

Regístrate para comentar