Carlos Santos, Félix en 'El tiempo entre costuras': 'Mi abuela era costurera. Los hilos, los dedales... me traen muchos recuerdos'

Interpreta al mejor amigo y el gran apoyo de Sira Quiroga (Adriana Ugarte)

Carlos Santos es Félix en El tiempo entre costuras. El destino quiso que una petición de ayuda casual a Sira convirtiera a este personaje, además vecino, en uno de sus mejores amigos. Confidente y paño de lágrimas, Félix se convierte en uno de los puntales personales de Sira en Tetuán. Divertido, irónico y con esos buenos consejos que hacen que la costurera tenga en él a uno de sus mejores apoyos.

¿Cómo definirías a Félix, tu personaje en El tiempo entre costuras?

Es el vecino de Sira en Tetuán, es el personaje que la moldea un poquito, le enseña modales para enfrentarse a la alta sociedad con la que poco a poco se irá relacionando. Es un poco su Pigmalión porque pule ese gran diamante en bruto que es Sira Quiroga. También es su amigo, uno de sus ángeles de la guarda dentro de su infierno inicial en Tetuán.

¿Pero has tenido que estudiar algo de protocolo?

No, no hizo falta, Félix no a ha salido de Tetuán, pero es muy culto y conoce los tejemanejes de la ciudad, dentro de su rectitud tiene grandes aficiones, es un enamorado de la pintura e interesado en la historia de la ciudad.

 

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¿Por qué es crucial Félix en la vida de Sira?

Porque es el que le empieza a contar quién es quién en la ciudad. Por ejemplo, cuando Rosalinda Fox visita el taller, es Félix el que le dice a Sira quién es la persona a la que está atendiendo, con quién está relacionada… Félix introduce a Sira en esos círculos más selectos de Tetuán. Candelaria la ayuda a montar el taller y a desenvolverse en la oscuridad, y Félix la ayuda a desenvolverse en la luz, como por ejemplo asistir a fiestas con Marcus Logan.

¿Cómo fue el rodaje en Tetuán?

Fue un regalo, estuve allí por lo menos un mes y fue estupendo. Es más, el primer día que llegué, que ni tenía que grabar, me acerqué donde estaba el equipo porque tenía muchas ganas de teletransportarme a 1936 y ver todo el montaje.

¿Eran tan impresionantes los decorados como se ven en televisión?

Es que no eran decorados, eso es lo impresionante, eran las propias calles de Tetuán atrezadas al milímetro, con mimo, con detalle. Miraban muy bien los planos para cubrir las antenas de televisión, que no hubiera ningún elemento contemporáneo…

 

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¿Esperabas el éxito que está teniendo El tiempo entre costuras?

La verdad es que sí. Nunca se sabe en el medio en el que nos movemos y nosotros lo podemos hacer mejor, peor, pero nunca sabemos cuál será la respuesta del público. Pero en este caso, debido al éxito de la novela, los dos millones de lectores más otros dos millones a los que esos primeros lectores prestaron el libro para que se lo leyeran, eso auguraba una gran pléyade de seguidores ansiosos por ver en pantalla las aventuras de Sira Quiroga. Por otro lado, Antena 3 ha cuidado muy bien la promoción de la serie y me encantan esos making of que hacen después de cada episodio, muy cuidados también, porque le dan mucho empaque a la serie y le mandas un mensaje al espectador: “Esta serie no es una serie cualquiera, después de cada capítulo te enseñamos cómo lo hicimos porque es una producción muy especial, es cine hecho para televisión”.

¿Y sabes coser?

Mi abuela era costurera, como la de Adriana, entonces las máquinas de coser, el olor al aceite que se le pone a las máquinas, lo hilos, los dedales… me traen muchos recuerdos. Crecí viéndola trabajando con su máquina de coser y son recuerdos muy bonitos.

 

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¿Cuáles son tu secuencia y personaje favoritos?

Soy muy fan de Candelaria (Mari Carmen Sánchez), que es muy divertida, y de Rosalinda Fox (Hannah New). Hay una secuencia en la que Hannah nos viene a buscar en coche para irnos de picnic y aparece ella con sus gafas de sol, su pañuelo, en ese cochazo… era como teletransportarte a ese momento tan real. De las secuencias que yo grabé, una en la que nos vamos a Tánger a la playa y nos bañamos con esos bañadores de la época. No había diálogo, solo nos grababan haciendo el ganso en el agua (risas), fue muy divertida de rodar y la hicimos con muchas ganas porque hacía mucho calor.

¿Cómo te veías con el look de la época?

Bien, e incluso ayudé a diseñar un poco el vestuario de Félix, tenía que tener su punto de elegancia, pero teniendo en cuenta que no tiene posibles para ir como Oscar Wilde, pero sí que tiene gusto para combinar colores y vestirse de forma elegante. Es más, el bigote me lo dejé para el siguiente proyecto que tuve después de El tiempo entre costuras, que fue Miel de naranjas. Es que con bigote gano mucho (risas).

¿Qué nuevos proyectos tienes?

Estoy grabando otra serie, Lolita Cabaret, para Antena 3, que ya es como mi casa. Llevamos un tiempo grabando y deseando que la vea la gente.


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¿Promete?

Mucho, tal como están las cosas… Mientras que El tiempo entre costuras ha sido una sorpresa ante la escasez de series potentes en cuanto a producción se refiere, parece que es una serie que no se podría hacer en este momento. Pues Lolita Cabaret, al igual que con El tiempo entre costuras, se ha apostado fuerte por ella, hay una gran producción, una gran decorado, con un teatro construido para la ocasión. Es una serie muy cuidada y los que me han visto en esta serie, que me vean en la siguiente (risas).

¿Te siguen recordando a Povedilla, de Los hombres de Paco, por la calle?

Sí, claro, fueron cinco años con ese personaje y obviamente fue un papel que me marcó a mí y a los espectadores. Me encanta y no tengo ningún problema porque me llamen Povedilla por la calle (risas). Que se sigan acordando de mí, yo, encantado.

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