Jesús Almagro, favorito para ganar 'Top Chef', abandona el programa y Bárbara se convierte en la 'chica de los recados'

El quinto programa de Top Chef arrancó con una guerra de restaurantes, que se convirtió en una auténtica batalla de reproches. Los concursantes se dividieron en dos grupos, el primero formado por Begoña (jefa de cocina), Javier, Antonio Arrabal y Elizabeth, y el segundo capitaneado por Antonio Canales y completado con Jesús Almagro, Bárbara y Miguel Cobo. Con esta distribución, cada uno tenía que elaborar y servir un menú en dos restaurantes distintos y muy diferentes de Madrid. El primer grupo elaboró la comida en el restaurante Lhardy, un ejemplo de cocina cien por cien clásica y el segundo grupo cocinó la cena para los comensales del vanguardista Ramsés.

 

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Bajo la batuta de Begoña, la primera formación ideó un menú compuesto por una ensalada de bogavante, un steak tartar, un pollo con foie y unos garbanzos con bacalao que fueron muy bien aceptados por los comensales, incluidos a sus rivales, quienes acabaron escribiendo en un bloc sus impresiones sobre los platos, siendo la crítica de Bárbara la que más dolió entre sus compañeros, al igual que el de Antonio Canales, quien califico los platos de “muy mejorables”. 

 



El segundo grupo liderado por Antonio Canales se quedaron con la boca abierta al ver la cocina en la que les tocaba “torear”, el restaurante Ramsés, dirigido por Ricard Camarena, encargado de imprimir a sus platos, sofisticación, sabor y matices. Jesús, ideó el menú y dirigió a canales a la hora de elaborar el menú, mientras que Bárbara se convirtió en la chica de los recados, “haz esto” tráeme aquello” “enciende el horno”, aunque también tuvo algunas ideas brillantes que acabaron siendo reconocidas por Antonio, al que luego logró sacar de sus casillas, al tardar en atender a los comensales que esperaban en la sala.

 



Un ceviche de pulpo, un ajoblanco, una falsa costilla de presa y una brecha fueron los platos creados por el segundo equipo, pero el caos que reinó en la cocina se reflejó en las elaboraciones a las que les faltaron muchísima armonía, a pesar de que ellos tuvieron la impresión contraria, acabaron felices y sus caras se acabaron transformando en un poema al ver que eran seleccionados, no solo por su cocina, sino también por su mala gestión.

 



El equipo liderado por Antonio Canales no pasó la prueba y fueron directos a la última oportunidad, donde tuvieron que probar a ciegas un plato preparado por Ricard Camarena. Guiándose sólo por su sentido del gusto, tenían que intentar emular el plato que han probado. ¿Lograrían reconocer todos los ingredientes? El gran favorito del programa no y por lo tanto, Jesús Almagro tuvo que recoger sus cuchillos y con lágrimas en los ojos abandonar el programa. Su paladar le jugó una mala pasada y su olfato también y fue incapaz de elaborar el plato de Ricard cuyo ingrediente principal era el calamar y que Jesús no incorporó ni siquiera reconocido en su receta. Sin duda, los sentidos jugaron una mala pasada al cocinero que no supo elaborar una sopa fría de pepino y calamar.

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