Más altura, más dificultad y más competitividad, así fue la segunda gala de 'Mira quien salta' en la que Beatriz Trapote dijo adiós a la piscina

La disciplina ocupo ayer su silla entre el jurado de Mira quien salta. Tras un estreno algo descafeinado en el que Boris Izaguirre y el crítico de cine Carlos Pumares, la abogada de la Federación Española de Natación y miembro del Comité Técnico de Jueces de Europa, Lola Sáez y el entrenador Javier Illana levantaron la mano, en esta segunda gala la exigencia ganó la partida en sus valoraciones.

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La noche tuvo nombre propio, y este fue el de Natalia Millán, quien acaba de ser fichada para protagonizar la serie Dreamland en Telecinco. La actriz, que se ha tomado muy en serio esto de los entrenamientos, no solo sorprendió realizando un salto con caída hacia atrás de cabeza desde los tres metros, sino que también en los saltos sincronizados logró bordarlo junto a su compañera Verónica Hidalgo con la que realizó una caída adelante desde plataforma de cinco metros.

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Quien no lo hizo tan bien, fue Víctor Janeiro, quien ahora baila solo tras la marcha de su chica, la periodista Beatriz Trapote. A pesar de su trabajado físico, al hermano de Jesulín esto de saltar no se le da demasiado bien y realizó un simple salto adelante desde la plataforma de cinco metros que le valió 30 puntos. Su chica, por su parte, volvió a lucir su musculatura enfundada en un llamativo bañador blanco, azul y rojo al que Beatriz incorporó un toque flamenco colocándose una flor roja en su pelo. Su salto un mortal adelante encogido desde trampolín de un metro, que defraudó mucho al jurado.



Postureo, sí, pero técnica, también, Fortu, vocalista de Obús, es una de las grandes sorpresas del programa. Envuelto de nuevo en su bañador ‘heavy’, el cantante logró realizar un salto adelante de cabeza desde la plataforma de tres metros con el que logró 36 puntos y de nuevo la admiración del jurado, a pesar de haber entrado en la piscina algo descolocado. En cuanto a su salto sincronizado junto al exconcursante de Gran Hermano, Dani Santos, una vez más puro espectáculo en el que no sonreír parece bastante complicado.

 



La ex Miss España Verónica Hidalgo parece estar poniendo mucho corazón en este reality. La modelo realizó con soltura un salto adentro encogido de cabeza desde trampolín de tres metros en el que volvió a demostrar lo mucho que está trabajando en los entrenamientos. Unos entrenamientos en los que se rumorea que Verónica ha encontrado el amor en los brazos de uno de sus entrenadores, aunque por el momento, no ha habido ninguna confirmación oficial, por parte de la pareja.

Y llegó el turno de Álvaro Muñoz Escassi. El jinete sevillano volví a acaparar todas las miradas femeninas del plató, aunque no realizó el salto tal y como se le exigía. Álvaro ejecutó el salto más complicado de todo el programa, un mortal y medio adelante encogido desde trampolín de tres metros, en donde el jinete olvidó alguna de las indicaciones de sus preparadores.



El salto de Sonia Ferrer no dio mucho de si, aunque el estilismo de su bañador sí. La periodista realizó un trivial ángel atrás con medio tirabuzón desde plataforma de tres metros, que le valió tan solo 27 puntos, una puntuación de la que tampoco pudo desquitarse en su salto sincronizado junto a Escassi, con el que ha desmentido mantener una relación. "Es absolutamente falso que entre Álvaro y yo haya habido algo más que compañerismo" explicaba Sonia durante la presentación ante la prensa del reality. La presentadora, quien está casada con el cirujano plástico Marco Vricella, ha querido atajar así los continuos rumores que la relacionaban con el jinete. "Mi marido me apoya al cien por cien, confía en mí, pero evidentemente, esto hace daño. Si me veo obligada, emprenderé acciones legales. Lo primero para mí ahora es defender a mi familia" aclaraba la periodista.

 



Raquel Mosquera, al igual que Fortu, volvió a brillar con luz propia en la piscina. La viuda de Pedro Carrasco ha convertido los entrenamientos en su mejor terapia y aunque no se lució tanto como en la primera gala, Raquel logró resolver con nota un ángel adelante desde plataforma de cinco metros.

Agobiada y de nuevo con lágrimas en los ojos, síntoma de que no ha logrado congeniar con sus compañeros, Mónica Pont volví a subirse a la plataforma para realizar un salto adelante agrupado de cabeza desde los cinco metros, muy bien valorado por el jurado.

 

Alessandro, por su parte, no cayó bien a la piscina y su salto, un ángel atrás de cabeza desde plataforma de tres metros, fue uno de los más comentados en las redes sociales.

La exconcejala Olvido Hormigos, la colaboradora de Sálvame Lydia Lozano, con el pelo al más puro estilo Alaska, y Antonio Rossi fueron los otros concursantes expulsados.

La segunda entrega del programa logró un 21.3 por ciento de cuota share y 2.868.000 de espectadores, medio millón menos que en su primera gala.

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