Tras el éxito de su comedia Instructions Not Included en 2013, Eugenio Derbez tiene hoy su gran día: el estreno de su nueva cinta en inglés, How to Be a Latin Lover. En ella, además de oficiar de productor, Eugenio interpreta a Máximo, un gigoló que ha pasado sus días de gloria consiguiendo los favores de mujeres adineradas y mayores, y debe volver a vivir a casa de su hermana Sara, interpretada nada menos que por Salma Hayek. Se trata, también, de la primera vez que ambos actúan juntos, a pesar de ser buenos amigos y conocerse desde hace más de 30 años—una colaboración que funcionó a la perfección en pantalla, y que generó graciosos momentos improvisados, como la escena en que Salma Hayek agarró a su “hermano” a tortillazos en la cara.  Eugenio habló con HOLA! USA en Nueva York a días del gran estreno de la cinta, que también incluye en su elenco a estrellas como Raquel Welch, Rob Lowe y Kristen Bell.

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 En la proyección de la cinta para la prensa había una audiencia muy variopinta, desde latinos a estadounidenses que no tenían ninguna conexión con nuestra cultura, y todos se rieron a carcajadas. ¿Cómo hiciste para adaptar tu humor físico y verbal para el mercado mainstream?

Fue muy complicado. Fue una lucha desde el dia uno con escritores y con el estudio, porque obviamente nos reímos de cosas muy diferentes. Hay cosas que a nosotros se nos hacen muy sosas de los americanos, y a ellos otras cosas que no se les hacen graciosas de nuestra acultura. Entonces, encontrar el balance fue delicado, nada fácil. También tuve que reinventar mi estilo, porque en español en general juego mucho con las paabras, y el inglés no es mi dioma natal. Entonces, me toma mucho trabajo.

Si piensas, el humor en Latinoamérica, pues es mucho más exagerado, fársico. Hacemos gesto más grandes y todo es más “¡Aaahhh!”, y en Estados Unidos todo es más contenido, más grounded. Entonces, me he tenido que reinventar y buscar una manera diferente para hacer comedia, para ser chistoso en inglés. En parte lo hice viendo muchas comedias, para empaparme, y siento que soy un Eugenio Derbez diferente al que normalmente era en México. Y me pasa algo muy chistoso: ahora que veo mis programas, ahora que estoy desconectado de mi vida y de mi estilo anterior: el otro día estaba viendo un programa La familia P. Luche, y ¡se me hizo exageradísimo! Me pareció que estaba muy sobreactuado. Obviamente, ya se me está pegando el estilo de comedia del americano, que es muy medido.

También has dicho que hablaste para los guionistas para no esconder ese estereotipo del Latin lover en la película. ¿Pero no sientes responsabilidad de destruir esos estereotipos sobre los latinos?

Mira, son las dos cosas. O sea, sí es un estereotipo del que quisimos burlarnos, porque creo que la mejor manera de romper un estereotipo pues es haciendo burla de él. Entonces quisimos hacer una historia de un Latin lover, que además ¡existen! Yo hice research y hay muchos, ¡sobre todo en California! En LA hay muchísimos, porque hay muchas señoras divorciadas, viudas mayores con muchísimo dinero. Y luego están estos hombres, que son iguales entre sí, parecidos en su forma de ser (muchos ya están al igual que Máximo empezando a envejecer y no lo quieren aceptar). Muchos de ellos tienen nombres italianos —Máximo, Fabio, Giorgio— y ellos argumentan que, de alguna manera, no están haciendo nada malo, que están haciendo un servicio; que estas mujeres son olvidadas por la sociedad, que nadie les hace caso, ni sus hijos ni su familia, y de repente llegamos nosotros y las divertimos: les damos cariño, amor; las hacemos sentir felices, queridas. Entonces, lo toman como una especie de labor social... Pero bueno, ¡ellos sí cobran! Y pues, son muy honestos, muy simpáticos. Y haciendo este trabajo de campo les pregunté qué se necsita para ser un gigoló de verdad, y me dijeron, pues, que lo único que se necesita es una cosa: perder la dignidad.

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¿Cómo fue actuar con Salma por primera vez?

Increíble. Eramos amigos desd hace 30 años y nunca habíamos trabajado juntos. Y cuando hablamos, y después de mucho luchar, dijo que sí, y entonces ahí vino el miedo: ¿Y si resulta que es muy difícil? Y más como somos amigos... A veces los actores abusan de la amistad. Y más encima, como es una estrella internacional, bueno, yo le tenía miedo que fuera difícil. Pero honestamente, fue todo lo contrario. Me encontré con una Salma súper aterrizada, cooperativa. De verdad, se metió de lleno en la película, al grado que un día me dijo, “Oye, voy a cambiar la escenografía de mi departmenteo, porque no es los suficientemente mexicana”.  Y luego mandó a alguien a comprar comida mexicana de verdad, porque nos habían puesto chili con carne. Y también mandó a contratar a una cocinera mexicana, y llevó frijoles, arroz, chilorio, tamales... Entonces, no cualquier actor se invlucra tanto. Yo estaba feliz con Salma. Y además, improvisó: cuando me agarra a tortillazos, ¡eso lo inventó ella!

Eso se nota en pantalla. La química entre ustedes es palpable.

Fue como si fuéramos hermanos. Te lo juro. Y aparte, nacimos el mismo día: un 2 de septiembre. Entocnes, sí tenemos muchísima química. Nos parecemos muchísimo en todo, y se nota en la pantalla. 

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