César Millán: "Yo no entreno a perros, sólo personas"

Agarrando a Carlos -un pastor alemán bastante flojonazo- por la correa, César Millán llega al hotel Four Seasons de Los Ángeles para platicar con HOLA USA sobre su pasión canina. Carlos no es su mascota, es un perro actor que protagoniza la película Max, que hoy abre en los cines de Estados Unidos. La cinta narra el reajuste que los perros de guerra sufren cuando regresan a casa y no encuentran un objetivo en la vida o peor aún, ya no tienen a sus amigos soldados a su alrededor.

"Lo que pasa con estos perros de guerra es que somos excelentes para entrenarlos pero no para reprogramarlos cuando regresan a la vida cotidiana y de alguna forma también están experimentando un estrés postraumático", cuenta el mexicano de 45 años de edad.

César Millán

Millán explica que los perros de guerra sirven de compañía a los soldados , identifican el peligro enemigo con el olfato -no son entrenados para ladrar- y hacen que los humanos se sientan en familia: que no pierdan ese lado emocional y la conexión sentimental.

"El perro no sabe que está en una guerra. Así que para él, el reto de estar con humanos advirtiéndole del peligro es su propósito y eso los hace felices. El problema es cuando regresan a un país en el que no hay guerra. Para ellos entra una guerra emocional: ya no tienen un propósito de vida, se vuelven inseguros y lo que yo hago es trabajar con su balance. Todos los perros necesitan un balance".

Por desfortuna, pocos perros que regresan de la guerra son rehabilitados y no todas las familias de los soldados deciden quedárselos, así que es un reto enorme para las perreras, en donde es probable que terminen.

Para el sinaloense no sólo los canes de guerra son héroes: todos lo son. "Desde el momento en que llegas de tu casa estresado y logran desviar tu atención para que te enfoques en algo positivo, desde ahí son héroes. Además el perro no es racista, tampoco juzga. El perro sólo reacciona a la energía de la gente, al contrario de nosotros que nos gusta el drama, que juzgamos, que somos racistas, ellos no tienen prejucio alguno: por eso son héroes".

El simpático y chaparrito encantador de nuestros amigos de cuatro patas sorprende cuando se le pregunta qué satisfacción le ha dado entrenar a perros durante tantos años. Su respuesta es determinante: "Yo no entreno perros, sólo a humanos. Los perros reaccionan a tu energía. Por eso es importantísimo saber entender su sicología que no tiene nada que ver con la sicología humana. El mejor ejemplo que te puedo dar es que cuando un humano escoge a un cachorrito en una tienda de mascotas, normalmente agarra al primero que se vino hacia él brincando y emocionado. El humano piensa 'este me quiere y va a ser súper travieso'. Error. Ese perro no está respetándote, está invandiendo tu espacio sin permiso. Y así va a ser siempre. Justo como pasa en la película 'Marley & Me'".

Para adoptar a un can en una perrera, Millán sugiere primero saber por qué se está escogiendo a un perro: si es por que es un reemplazo de un hijo, olvídenlo. El culichi también está en contra de que los humanos tratemos a los perros como nosotros. Es lo más confuso para un cachorrito. También es importante saber algo: los perros en perrera son adolescentes. Así que su lenguaje corporal es distinto.

"El perro que se acerca a la jaula primero tiene un nivel de energía más alto al tuyo. El que te oberva y quiere venir hacia ti pero le da miedo es la mejor opción. También hay un tercer comportamiento, el que se retrae y se queda hasta atrás de la jaula y no te hace caso. Siempre recomiendo que se escoja al segundo caso y pensar que ya no son puppies. También, los perros viven en el momento y poco a poco se pueden reacondicionar. Un perro a diferencia de un humano, no guarda odio ni rencor a nadie".

De cada 10 perros adoptados de una perrera, 6 son regresados. Y todo es porque nosotros no sabemos escoger a un perro que sea compatible con nuestro nivel de energía o los tratamos como cachorros cuando son adolescentes o los tratamos como niños. Millán ahonda que los perros en perreras o rescatados pueden tener problemas sicológicos, pero nada que no se pueda solucionar de la manera más fácil: nivelándolos. Un perro que muerde cosas en la casa es por que está gritando 'no me estás dando lo que necesito'. Un perro que corre como loco en casa es por que tiene energía guardada. Y hay que saber entender la diferencia.

Finalmente, César Millán explica que uno de los grandes errores que los humanos cometemos contra los perritos es que pensamos que son desobedientes o tercos por que hacen sus necesidades en casa -a veces pensamos que lo hacen por venganza- nada más falso.

"Las mamás de los cachorros nunca permiten que sus hijitos se hagan pipí o popó en el área en la que comen o duermen. Ellos son muy limpios por naturaleza. Si se hacen en casa es por que tú no tuviste la disciplina de sacarlos después de que comieron o quizá después de la última vez que tomaron agua en la noche. Hay que entener su mecánica. Por ellos, abrirían las puertas de tu casa, pero no saben cómo, entonces no les queda de otra. Y regañarlos por esto no tiene sentido por que la culpa es tuya".

La plática concluye sobre el tema de los perros terapéuticos. No lo son. Es simplemente que los humanos tenemos la necesidad de amar y ser correspondidos sin condición de por medio. Y el perro es el único animal que es capaz de hacerlo. Y eso es maravilloso para nuestras endorfinas y bienestar mental.

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