¿A quién tenía ganas de abrazar María Valverde?

La actriz, que tiene opciones para estar en la próxima gala de los Premios Óscar, habla de su experiencia junto a Ridley Scott y Christian Bale

Las palabras más repetidas por la María Valverde últimamente son “nuevo” y “sueño”, no en vano la actriz se encuentra en un periodo de su vida marcado por los cambios y el éxito. Su ruptura con el que fue su pareja durante cuatro años, Mario Casas, supuso –como ella misma declaró- “el final de una etapa y el comienzo de otra”. Ahora, a menos de un mes y medio para que se estrene su primera superproducción hollywoodiense, la madrileña declara vivir en un sueño.


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Un casting, numerosas pruebas y largos meses de espera. Nadie dijo que trabajar en la meca del séptimo arte fuera fácil. Sin embargo, María Valverde se va abriendo camino al otro lado del charco y en su mochila lleva experiencias que todavía no se termina de creer que le hayan ocurrido a ella. “Es alguien a quién crees que nunca vas a conocer, y tener la oportunidad de mirarle a los ojos y hablar con él, me parecía irreal -así describe la actriz sus días de trabajo junto al cineasta británico Ridley Scott en Exodus: Dioses y Reyes- me siento agradecida, estoy como soñando”.

Con la ilusión de la primera película y la emoción de quién quiere seguir creciendo en su profesión, María confiesa que “a cada momento del rodaje tenía ganas de abrazar al director y darle las gracias por hacer que estuviera allí”.

Y es que no es para menos ya que la actriz se rodeó de un reparto entre los que están Joel Edgerton, Sigourney Weaver o Christian Bale, al que María se refiere como Chris y del que recibió algunos consejos, entre otras cosas, para que su inglés sonara perfecto. “Me imponía al principio”, confesó Valverde. “Es un actor al que admiro. Su trabajo -agregó- me da muchísimo respeto, y compartir todas mis secuencias con él era como estar en el abismo, pero desde el primer momento me tendió la mano y fue un gran compañero”.


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Y de Christian Bale a Dani Rovira, porque María Valverde no para de trabajar y en las próximas semanas rodará con el chico de moda Ahora o Nunca. Pero aquí no acaba el sueño, ya que cabe la posibilidad de que acuda en febrero a la gala de los Óscar si El liberador -la candidata venezolana como mejor película extranjera en la que la actriz tiene un papel protagonista- consigue la nominación. “Eso sería un sueño”, confesó. “No por mí, sino por la película, que es una joya. Es maravillosa y estoy muy orgulloso de ella”.

A pesar de esta toma de contacto con la industria americana, Valverde no muestra un especial interés por trasladarse a Estados Unidos: “Me gusta esa sensación de que no es necesario formar parte de algo para disfrutarlo al máximo. Irme a Hollywood me daría algo de miedo. No sé si estaría preparada -reconoció-. Es complicado querer algo que no sabes si es para ti”.


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Aunque no sea en Hollywood, María Valverde tiene un futuro prometedor. Al rodaje de su próxima película, le seguirá el estreno de Exodus: Dioses y Reyes y, quizá, en esta nueva etapa de su vida podemos ver a la actriz desfilando por la alfombra roja de los Óscar la 87 edición.

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