Discursos emotivos, bailes de moda... una noche de divertidas anécdotas

En una noche de premios puede pasar de todo, aunque si por algo será recordada esta setenta edición de los Globo de Oro será por la emoción y la intensidad de los discursos. Recibir un premio de esta categoría no es ninguna tontería y por eso los que se suben al escenario tienen bien preparadas las palabras perfectas para su minuto de gloria. Adele acaba de ser mamá hace apenas tres meses y por eso el destinatario de sus agradecimientos fue su pequeño, aún demasiado bebé para enterarse de lo que ocurre a su alrededor. La artista no cabía en sí de la emoción en la que ha sido su reaparición en público tras su maternidad, aunque no quiso decir qué nombre le ha puesto a su "hombrecito". Secretos de estrella.

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Una futura experiencia que vivirá dentro de poco Kristen Bell, que lució una abultada tripa en el paseillo inicial con un vestido muy favorecedor. Jodie Foster consiguió que los invitados estuvieran al borde del llanto con un agradecimiento en el que acordó de su madre. La actriz recibió el premio a toda su trayectoria, el Cecil B. DeMille, y recordó sus inicios cuando apenas era una niña y todo lo que ha vivido desde entonces. Habló de sus hijos que la escucharon con una sonrisa desde el patio de butacas, “sois mi razón para respirar y evolucionar”, y de su madre: “Te quiero, te quiero. Eres una gran madre”. Mel Gibson, que la conoce desde hace años, estuvo a punto de sollozar.



Hugh Jackman, mejor actor por Los miserables, aseguró que fue su mujer quien le convenció para aceptar el papel porque él no se veía capaz de hacerlo. “Me hizo falta mucho coraje” confesó y dirigiéndose a su esposa, continuó: “Cariño, lo voy a decir delante del mundo entero, gracias por tener siempre razón”. El atractivo australiano estaba eufórico y no dudó en demostrarlo en la sala de prensa. A Ben Affleck su mujer Jennifer Garner también le echó un cable. Y es que el premiado al mejor director por Argo se olvidó de mencionar al coproductor de la cinta George Clooney en su agradecimiento de lo nervioso que estaba. Un desliz que ella, que subió unos minutos después para presentar otra categoría, le recordó, relajando el ambiente y desatando algunas risas.

Las mismas que despertó Daniel Day-Lewis cuando recogió su premio por Lincoln, que no cumplió sus expectativas de favorita de la noche. “¿Estáis seguros de que hay sitio para otro expresidente en este escenario?" Comentó en referencia al expresidente Bill Clinton, que presentó un clip de la película poco antes. La alegría se respiraba en el ambiente mientras Quentin Tarantino enseñaba el Globo de Oro al mejor guión original por Django desencadenado como si fuera su tesoro más preciado.

 

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Denzel Washington se sentó junto al suyo en el patio de butacas. Su hija Olivia está decidida a seguir sus pasos en el mundo de la interpretación y qué mejor manera de ir conociendo el mundillo que esta ocasión, ¿no?. La espalda de Taylor Swift y la estratégica abertura de Eva Longoria y Halle Berry coparon comentarios en una cita en la que las actrices sacaron la diva que llevan dentro. Espectacular también Megan Fox a la que la maternidad ha sentado estupendamente y que compartió la cena con su marido Brian Austin Green. En una pasarela en la que todo está medido al detalle, sin duda el momento más divertido del interminable desfile fue el protagonizado por Ben Affleck y Sofia Vergara, que se marcaron un baile improvisado, ¿tal vez era un intento de reproducir la coreografía de moda (el Gangnam Style)?. Motivos para celebrar había de sobra.

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