La magia, la fantasía y la aventura de 'La princesa prometida' cumple 25 años

“Como desees”. La bella Buttercup (Robin Wright Penn) vive en una granja del país llamado Florin. Le gusta meterse con Westley (Cary Elwes), su mozo de caballerizas, pidiéndole que realice trabajos para ella, órdenes a las que él sólo contesta con esas dos palabras. Buttercup se va dando cuenta de que realmente significan “te quiero” y lo que es más importante, que ella también está enamorada de él. Westley se marcha a hacer fortuna para poder casarse con ella, prometiendo volver, pero su barco es atacado por el temible pirata Roberts, que es famoso por no hacer prisioneros. Creyendo que Westley ha muerto, Buttercup acepta casarse con el príncipe Humperdinck (Chris Sarandon), heredero del trono de Florin.

 

Robin Wright Penn y Cary ElwesVER GALERÍA


Este es el argumento de La princesa prometida, una historia de aventuras y fantasía que se estrenó en el año 1987 (basado en el libro de William Goldman, de 1973) y que ahora cumple nada menos que 25 años. Un cuarto de siglo que se ha celebrado por todo lo alto reuniendo de nuevo a ese reparto que nos hizo reir y emocionarnos con el amor, la amistad y el honor que dibujan los personajes. En el festival de cine de Nueva York, el director Rob Reiner se reunió con el equipo que sigue haciendo soñar ahora a los nietos de aquellos que aún se acuerdan de míticas frases como “Inconcebible”, “Tú eres la brigada brutal” o el lema más repetido “Hola, soy Iñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate a morir”.

Reparto de La princesa prometidaVER GALERÍA

 

Robin Wright Penn tenía entonces 19 años y se enfrentó a todos los retos de su personaje sin doble, igual que sus compañeros Cary Elwes y Mandy Patinkin (Iñigo Montoya) que tuvieron que entrenar muy duro para las escenas de esgrima. Este último es quien se quiere vengar diciendo la famosa frase. “Los niños pequeños, sus padres y sus abuelos me piden que la diga” dijo este actor, al que muchos reconocerán por su papel en la actual serie Mentes criminales.

Billy Cristal y Carol Kane soportaron horas de maquillaje para estar irreconocibles en sus papeles de ancianos hechiceros, aunque en este encuentro dejaron sus “máscaras” en casa. Cristal bordó su papel de tal manera, que Patinkin aún se acuerda de las consecuencias de rodar con él: “Me rompí una costilla aguantándome la risa”.



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Chris Sarandon (el príncipe Humperdinck) y Wallace Shawn (Vizzini) recibieron también el cariño de la multitud que acudió al reestreno. El gran ausente fue André, un luchador que nació con una anormalidad que produce un aumento desproporcionado de las extremidades y que murió en 1993. Sus compañeros le recordaron como “una bella persona”. Shawn tenía un terrible temor a las alturas y le daba pánico rodar la escena en la que el gigante sube por un acantilado con él a su espalda. “André le dio unas palmaditas en la cabeza y le dijo ‘No te preocupes, yo cuidaré de ti’”, recordó Patinkin. Un elenco de lujo para una historia que sigue manteniendo la misma magia que el primer día.

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