Veinte años después de 'Thelma y Louise'... Susan Sarandon y Geena Davis se reúnen para rendir homenaje a esta película de culto

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Han pasado 20 años desde que Susan Sarandon y Geena Davis conmovieran al mundo con la escena final de Thelma y Louise. Pues bien, con motivo del 20 aniversario, las protagonistas de este filme han asistido a un homenaje celebrado en Toronto para hablar de la película, de sus escenas favoritas y, cómo no, de aquél chico rubio por entonces desconocido, Brad Pitt, cuya carta de presentación fue Thelma y Louise. “El rubio, el rubio”, recordaba Geena Davis que le decía al director Ridley Scott en las audiciones para que escogieran a este carismático actor, mientras que Sarandon comentó que fue todo un descubrimiento.

 



Es asombroso que hayan pasado veinte años. Tanto Geena como Susan presumieron de un look muy juvenil en el homenaje a este filme que fue tan aclamado como criticado por el público femenino y masculino. Geena, de 55 años, está incluso más delgada que entonces y Susan, de 64, practicamente igual que hace años, aparecieron en el escenario para hablar de la película que marcaría un antes y un después en sus vidas. Ninguna de las dos imaginaron el éxito que les iba a traer este filme. Ambas fueron nominadas a los Oscar en el papel de mejor actriz siguiendo a la excepcional crítica que obtuvo esta película que ese mismo año postuló a seis Oscar, logrando la estatuilla al mejor guión original. Sarandon ganó años después el Oscar a la mejor actriz por su interpretación de monja en el filme que protagoniza Sean Penn Dead Man Walking y Davis ya había conseguido la estatuilla a la mejor actriz de reparto por El turista accidental.


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Thelma & Louise se convirtió en un largometraje de culto. Thelma Dickinson es un ama de casa que vive una existencia anodina y nada gratificante junto a Darryl, su marido, un machista detestable que la trata como a una niña. Louise Sawyer trabaja como camarera en una cafetería mientras anhela que Jimmy, su novio músico, le pida matrimonio. Las dos deciden que lo que necesitan es un fin de semana alejadas de la rutina, y emprenden un viaje en un Thunderbird descapotable de 1966, propiedad de Louise. Durante su escapada, alcanzarán un punto sin retorno a partir del cual irán descubriendo nuevas perspectivas sobre la vida que desconocían hasta entonces.

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