Entrevistamos a David Slade, director de Eclipse: 'He sido convertido por el fenómeno Crepúsculo'

Nunca pensó dirigir este tipo de películas pero acabo sucumbiendo a la tentación. El director británico David Slade, conocido por películas como Hard Candy y 30 días de oscuridad, ha estado en Madrid junto a dos de los protagonistas de Eclipse, Ashley Green (Alice Cullen) y Xavier Samuel (Ridley) y hola.com ha tenido la oportunidad de entrevistarle. Con la mirada algo perdida y algo acalorado por las altas temperaturas de la capital, David nos ha contado alguno de los entresijos de este esperado filme que se estrena el día 30 de junio en España.

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- En Eclipse se da bastante importancia, mucho más que en el libro, a papel de los neófitos ¿Cómo os planteasteis darles forma?

Hablamos mucho con Stephenie Meyer y eso fue muy útil. Ella ya había escrito un libro sobre la vida de los neófitos, The Short Second Life of Bree Tanner, y teníamos también ideas propias que pudimos discutir y hablar con ella, pero era muy importante definir perfectamente cual era la patología de los vampiros porque iban a protagonizar escenas de lucha en las que iban a romperse, mutilarse y en definitiva destruirse por eso teníamos que saber que les iba a pasar en cada momento. Trabajamos con especialistas que trabajaron en Distrito 9, por ejemplo, y estudiamos cada parte de los vampiros. Queríamos que los vampiros demostraran mucha fuera pero que no fuera sobrenaturales sino más humanos.

- ¿Es cierto que a través de Twitter dijiste que no dirigirías 'ni borracho' la tercera entrega de Crepúsculo?

Sí, es verdad que lo dije, pero lo dije cuando ni siquiera había visto las películas ni leído los libros, y la verdad es que fue un chiste muy malo y ahora podéis reíros todos de mí. Lo que es interesante como director es crecer y hacer cosas diferentes, una vez que haces algo los estudios quieren que sigas haciendo lo mismo y es difícil que te ofrezcan algo diferente. Lo que me atrajo de Eclipse es que era totalmente diferente, que era una romance, y eso es algo que yo nunca había hecho y además tiene elementos de diferentes géneros que hace que se convirtiera en un reto muy atractivo. Ahora me siento estúpido al recordar lo que dije pero sinceramente una vez que te sumerges en este mundo de vampiros al final te conviertes un poco en fan, así que realmente he sido convertido.



- ¿Dedicaste mucho tiempo a sacar el lado más agresivo de Edward en esta tercera entrega?

Sí, era muy importante dar forma a la ‘bestia’ que lleva dentro Edward. Después de la ausencia de éste en Luna Nueva, donde estaba sumido en una melancolía, era importante para mí volver a meter el peligro en el cuerpo a Edward. Para que él estuviera al servicio de la historia, pues al final de la historia Edward se convierte en un asesino, era esencial para mi rescatar ese lado más carnívoro, el lado psicópata de este vampiro.

- ¿Qué escena te resultó más dura y difícil de rodar?

La escena en la que contamos la historia de la tribu Quileutes fue muy dura. Supuestamente es una noche de verano, cálida en la que todos estaban sin camiseta, pero justo el día del rodaje estaba lloviendo a cantaros, hacía muchísimo frío y estamos metidos en barro hasta las rodillas, así que estuvimos rodando toda la noche hasta el amanecer. De hecho todo el equipo técnico coincide conmigo en que fue la noche más horrible de todo el rodaje.




- ¿Cuál es tu opinión personal sobre el fenómeno Crepúsculo? ¿Crees que está sobrevalorado?

Realmente creo que esta cultura de los fans es muy importante para la gente joven en particular y yo lo animo porque en un mundo en el que cualquier cosa que hacemos socialmente parece cada vez más y más aislada, lo que hace un fenómeno así es que la gente se una creando un dialogo. El valor de este fenómeno no está en el material que haya sobre él sino en la cultura que genera. Es algo así como el punk/rock que ha logrado convertirse en una subcultura que es muy útil para la gente joven. Yo recuerdo que a su edad yo también me sentía un poco perdido, fuera de onda, diferente, y lo que hacen este tipo de fenómenos es dar una oportunidad a ese tipo de gente de expresarse, de juntarse y hablar de temas deferentes. Creo, en definitiva, que culturalmente es algo muy sano.

- ¿Cómo ha sido trabajar con actores tan jóvenes?

En cada película creo que han ido adquiriendo experiencia y siendo la tercera conocen cada vez mejor a sus personajes. Kirsten tiene más rodaje y Taylor menos, pero es muy trabajador y siempre estaba dispuesto a aprender.

- ¿Cómo has llevado la presión que supone dirigir una película con tantos seguidores?

Es cierto que se siente una gran presión porque te das cuenta que hay millones de personas leyendo estos libros, y cuando tu lees tu te imaginas a los personajes y te creas tu propia película, por lo que es muy difícil crear lo que miles de millones de lectores han ideado a su manera. Pero eso tienes que dejarlo en un rincón de tu mente y centrarte en que película quieres hacer y yo simplemente he intentado hacer la mejor película que sabia hacer.

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