Mickey Rourke le regala una mascota a su novia, la jovencísima modelo rusa Elena Kuletskaya

Superada la pérdida de su chihuahua Loki, el actor quiso comprarle a su pareja un cachorro de Pomerania

by hola.com

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Rourke, de 57 años, y su novia, Elena Kuletskaya, de 24, eligen mascota



El pasado mes de febrero, un día antes de los Oscar, Mickey Rourke lloraba la pérdida de su chihuahua Loki, a la edad de 18 años. El actor, entonces nominado por su papel en la película El luchador, manifestaba que lo único que le importaba esa noche no era ganar la estatuilla –premio que se lo arrebató Sean Penn-, sino la muerte de su perro. Loki fue su gran compañero, al que se refería incluso como “el amor de su vida”, el que le acompañó sobre la alfombra roja en el festival de Venecia y al que le dedicó su Globo de Oro.


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La pareja, feliz, abandona la tienda con un cachorro de Pomerania



Nueve meses después del fallecimiento de Loki, Mickey Rourke, de 57 años, y su novia, la modelo rusa Elena Kuletskaya, de 24 años, han sido fotografiados en una tienda de animales en West Village. El actor, gran amante de los animales, quiso adelantarle la Navidad a su jovencísima novia y tras almorzar en Nello, uno de los mejores restaurantes de Nueva York, el protagonista de Nueve semanas y media decidió comprarle una mascota. Un cachorro de Pomerania del que se enamoraron en cuanto entraron en el establecimiento y con el que la modelo salió en brazos haciendo las delicias del actor que disfrutó del momento al ver la ilusión de su chica.


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Mickey y Elena se funden en un beso tras adquirir el perrito



Gracias a la película que le valió la nominación al Oscar y el haber encontrado el amor, Rourke atraviesa una de las mejores etapas de su vida. De hecho, llegó a reconocer que en sus peores momentos fueron estos animales los que le hicieron luchar por seguir viviendo. “Me comencé a autodestruir hace unos catorce años, cuando todo se vino abajo: me dejó mi mujer, me dieron de lado en el trabajo, mi carrera estaba acabada, no tenía mucho dinero… así que los perros estaban ahí siempre, cuando no había nadie más. No tengo hijos, así que ellos son todo para mí. Cuando estaba realmente mal, recuerdo mirarles y comprobar como ellos me animaban a seguir, a cuidarles.”



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