Olivia Molina, Paz Vega, Belén Rueda, Penélope Cruz y Goya Toledo, un ejemplo de elegancia y glamour en la gala de los Goya

La XXIII edición de los Goya contó con la presencia de infinidad de estrellas que causaron sensación a su paso por la alfombra verde del Palacio Municipal de Congresos de Madrid, entre ellas Penélope Cruz, que horas más tarde se proclamaría ganadora del Goya a la mejor actriz de reparto por Vicky Cristina Barcelona y Benicio del Toro, que se llevó a casa al Goya al mejor actor protagonista por Che, el argentino.

Los artistas tampoco se libraron este año de la lluvia ni del frío, e incluso se temió que la nieve que caía por la mañana en Madrid pudiera teñir la ya popular alfombra verde del Palacio Municipal de Congresos de la capital. Las actrices desafiaron a las bajas temperaturas y desfilaron como auténticas divas de Hollywood en la gran noche del cine español.

El glamour de la velada llegó de la mano de Penélope Cruz, con un vestido de encaje de Chanel y joyas de Chopard, Belén Rueda, radiante de blanco con un distinguido diseño de Carolina Herrera, a la que suele recurrir en este tipo de galas, Paz Vega, con un vestido rosa palo de Hannibal Laguna que disimulaba su segundo embarazo, Olivia Molina, de blanco con un traje de pedrería al cuello de Azzaro, o una bellísima Goya Toledo con un diseño dorado de Dior, encandilaron al público con su belleza en la gran noche del cine español.

Hubo varias ausencias en el desfile de estrellas. Maribel Verdú no pudo pasear su belleza por la alfombra verde, ya que llegó a la ceremonia procedente de su función de teatro, ni Elsa Pataky, que al igual que Javier Bardem no acudió a la gran fiesta del cine español.

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