Nicole Kidman sobre su hija Sunday Rose: 'Me emociono al hablar de ella, pero son lágrimas de felicidad'

La actriz ha concedido una sincera entrevista, en la que ha hablado de su marido, Keith Urban, y de su papel como madre

Nicole Kidman ha abierto su corazón en una nueva entrevista a la revista estadounidense Parade y que hoy recogen numerosos periódicos. Es la primera que concede desde que dio a luz a su hija, Sunday Rose. En ella, la actriz ha abierto su corazón, dejando al descubierto su faceta más tierna y familiar. Tras haber retomado su carrera cinematográfica -ha comenzado el rodaje del musical Nine, en el que comparte escenario con el oscarizado Daniel Day Lewis y Penélope Cruz- ha hablado sobre su marido, el músico Keith Urban, y la hija de ambos.

La protagonista de Moulin Rouge ha querido hablar de su papel como madre. Se ha definido como "una novata y una persona muy emotiva" y ha confesado que no puede evitar emocionarse al hablar de su hija Sunday Rose, que nació el pasado mes de julio. "Lloro solo con pensar en ella, pero son lágrimas de felicidad porque nunca pensé que pudiera dar a luz una vida". Nicole ha asegurado además que sabía que era el mejor momento para tener un hijo y ha asegurado que es una experiencia única. "Como mujer, creo que dar a luz forma parte de nuestra vida. Tener ese don es algo extraordinario."

Amarga distancia
Al igual que cualquier madre, Nicole asegura sentirse muy orgullosa de Sunday Rose. "Soy su madre así que para mí es muy especial". Ha confesado sentirse muy unida tanto a la pequeña como a su marido y destaca el gran parecido entre ambos. "Me encanta que se parezcan, así, cuando él se va de gira, yo le digo que un trocito de él se queda conmigo". Esos momentos en que ella y su marido tienen que separarse, son difíciles para Nicole. Ella recuerda que "cuando era pequeña y mi madre tenía que trabajar de noche, no podía dormir y solía llorar pensando en si algo malo podría haberle pasado. Supongo que es por esta razón por la que en mis relaciones me vuelvo muy protectora y muy leal".

Si alguien le ha ayudado a lo largo de su vida, una de esas personas es, sin duda, su madre. Enfermera de profesión, ella le enseñó que la vida no es fácil. Una de las peores etapas, según ha señalado la propia actriz, fue cuando Keith tuvo que enfrentarse a sus problemas de adicciones, que logró superar y ya han quedado atrás. "Esto nos llevó a unirnos más que nunca. Teníamos muchas esperanzas y trabajamos duro a diario. Hoy en día, vivimos en paz. Es un marido alucinante, ha conseguido mucho. Le quiero tanto y me siento muy orgullosa de él."

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