Con gafas de sol y un sombrero, los asistentes al partido de fútbol que enfrentó en Londres al Chelsey y el Manchester United difícilmente reconocieron a la estrella de Hollywood que se "escondía" entre el público. Nicole Kidman, que se encuentra en la capital inglesa rodando la versión cinematográfica del musical Nine -en el que participa también Penélope Cruz-, animó a los jugadores desde uno de los palcos acompañada de su marido Keith Urban.

La pareja llegó al estadio cogida de la mano y vestida de forma informal. La actriz eligió un look muy masculino, pantalones anchos con dobladillo y chaqueta de traje, que escondía su esbelta figura. Hace apenas dos meses que nació su hija Sunday Rose por lo que aún es muy pequeña para acompañar a sus famosos papás a un evento multitudinario y se quedó así en casa. Sin embargo, durante los últimos días sí que se la ha podido ver en brazos de su madre, que se separa de ella lo estrictamente necesario, por las calles inglesas.

La llegada de la niña colmó de alegría a la intérprete que recientemente comentó que cree que su hija heredará su color de pelo, pelirrojo. "Es como una muñeca, es una cosita muy pequeña", dijo la orgullosa madre. Según han informado además algunos medios, el matrimonio estaría planeando dejar Nashville (Tennesse) y trasladarse a vivir a Los Ángeles. De esta forma, la actriz podría estar más cerca de Connor e Isabella, los hijos que adoptó cuando estaba casada con Tom Cruise, y ellos disfrutarían de su nueva hermanita.

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