David Ordinas: 'La Bestia, siendo un animal, quiere parecer lo más humano posible'



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"Confiaba en que iba a tener éxito. Cuando vi el cásting y el punto de vista del director pensé es un éxito aseguradísimo" comenta David sobre La Bella y la Bestia. El mallorquín sufre una transformación radical para meterse en la piel de la Bestia, un disfraz que le hace irreconocible hasta el final de la obra. Fue uno de los alumnos de la escuela de teatro Circle in the Square, de Nueva York, y ha formado parte del elenco de El jardín de las Orquídeas, en Broadway, Cats, Cabaret y Orfeo en los infiernos, entre otros montajes. Su pasión por la música le ha llevado a ponerse al pie del escenario como compositor, con la obra Shakespeare a cappela, un arte en el que le gustaría crecer en el futuro.

Eres el personaje que más gusta a los niños…
¡¡Al principio no!! He visto niños saltar de la silla y decir que se quieren ir a casa. Un día había un niño que decía "Qué malo es" y luego en el segundo acto cambió y dijo, "¡Mira qué bueno!". Eso es lo bonito: ven el malo, se asustan, se enfadan con él, no les gusta, pero después son capaces ellos también de ver el cambio de la Bestia. A mí me satisface conseguir ese cambio como actor y creo que es mejor que vean al malo y después al bueno.

¿Esa transformación es lo que más te gusta de la Bestia?
Es de los personajes que tiene más viaje actoral tiene y eso es gratificante. Es una Bestia que viene de comer carroña y cazar y al final, siendo un animal, quiere parecer lo más humano posible.

Te pasas la mayor parte del espectáculo sin mostrar tu verdadero rostro, ¿cuánto tardas en convertirte en la Bestia?
Una hora y media más o menos. No sabía que iba a ser tan duro. Los ensayos fueron fáciles, pero luego cantar con las prótesis, los elásticos de la cara, los cuernos… Fue muy duro. Las dos primeras semanas me resultó muy difícil adaptarme.

¿Qué dificultades encuentras para bailar y cantar con ese disfraz?
Es muy complicado, porque tengo que llevar zancos… Caminar con eso es increíble, así que imagínate correr y saltar.

Tuviste un grupo de música de heavy hace años y de repente te pasaste a la ópera. Menudo cambio ¿no?
Fue una casualidad porque en Mallorca (de donde yo soy) por desgracia hay poca cultura musical. Los únicos profesores que había eran de canto clásico. Cuando tenía el grupo me cansaba mucho, me quedaba afónico, y empecé a dar clases de clásico. Me empezó a apasionar, estaba convencido de que iba a ser cantante de ópera, pero conocí el mundo del musical. Decidí entonces intentar ser de los mejores en el género musical y centrarme en él.

También has hecho tus pinitos como compositor, ¿te gustaría repetir?
Es lo que quiero acabar haciendo. Es un objetivo que está ahí, un hobby y lo disfruto mucho. Pero de momento me gustaría seguir haciendo musicales, es lo que me llena más. Para componer hay que ser bueno y no me considero tan bueno ahora. Espero que siga habiendo producciones tan buenas, que las pueda ver y estar en ellas.

Hasta que comenzó este montaje estabas en Nueva York, ¿qué te impulsó a volver a España?
La Bestia. Tenía trabajo allí, iba a hacer una gira por Estados Unidos con el personaje del Che y la decisión fue difícil a nivel profesional, pero personalmente tengo aquí a mi familia, amigos y mi pareja. Si no hubiera tenido nada ni me lo hubiera planteado, pero fue fácil en ese sentido. Estaba de vacaciones en España, me enteré del cásting y al cabo de un mes estaba aquí con todas mis cosas.

¿Lo dejarías todo para volver a la lírica, ahora que está tan de moda mezclarla con sonidos pop?
Disfruto demasiado para plantearme hacer otra cosa. Me encanta el concepto de grupos como Il Divo porque es una forma de introducir el canto clásico en la sociedad. Pero yo estoy contento con lo que hago y hacia adonde va y no necesito ir hacia otros sitios.

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