Katherine Heigl y Josh Kelley: luna de miel en apuros

El músico perdió la alianza de boda tan sólo 24 horas después de casarse y la actriz olvidó el pasaporte para poder disfrutar de su viaje de novios en México

Katherine Heigl no empezó su vida de casada como toda mujer hubiera deseado. La estrella de Anatomía de Grey vio como lo que parecía ser un camino de rosas, inolvidable y romántico se veía alterado por una serie de contratiempos inesperados.

Heigl y Josh Kelley contrajeron matrimonio el pasado 23 de diciembre en Utah. Cuando todavía no habían transcurrido 24 horas de su boda, el marido de Heigl perdió la alianza de casado en la nieve en Utah. Afortunadamente el hermano de Heigl con ayuda de un detector de metales logró encontrarlo. Recordemos que la actriz estadounidense se encargó de elegir con todo detalle el anillo de casado de su marido. "Como Josh es muy roquero yo diseñe un anillo de moda, es ancho y de platino", confesaba, al tiempo que el novio añadía: "Parece como si hubiera sido tejido. Brilla un poco, tiene minúsculos diamantes. Yo estaba nervioso por lo que ella me haría ponerme, pero luego pensé es una chica guay, por tanto elegirá un anillo guay para mí". Por fortuna todo quedó en un susto y la alianza que le vimos lucir el día de su boda todavía la lleva gracias al hermano de la actriz.

Pero todo no quedó ahí. Cuando la pareja de recién casados se disponía a poner rumbo a Los Cabos (México) para disfrutar de su luna de miel, la actriz se percató de que no llevaba consigo el pasaporte y no sólo eso, sino que en vez de tenerlo en Utah, donde se encontraban, lo tenía en Los Ángeles. La pareja tuvo que regresar a Los Ángeles para poder viajar a México. Pese a las adversidades, la pareja de recién casados disfrutó de una luna de miel idílica e inolvidable en Los Cabos y todo lo ocurrido se quedará en una divertida y simple anécdota que contar a sus futuros hijos. De hecho, a su regreso de su viaje de novios, Katherine lo contó en tono divertido y manifestó que uno de los mejores recuerdos de su estancia en Los Cabos: "Oh, Dios, el resort y la Piña Colada".

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