Michelle Pfeiffer inscribe su nombre en el Paseo de la Fama

Cada vez son más los nombres que se suman al firmamento de estrellas del Boulevard de la Fama holliwoodiense, aunque faltaba en él uno de los rostros más bellos de las últimas décadas. Espléndida a sus cuarenta y nueve años, Michelle Pfeiffer descubrió la estrella número 2.345 de este kilométrico museo de celebridades son una amplia sonrisa y arropada por su familia y sus mejores amigos. Su marido, el productor David E. Kelley, con el que se casó en 1993, y sus hijos John y Claudia la acompañaron en uno de los momentos más significativos de la vida de todo artista.

En su emotivo discurso, Michelle recordó el apoyo que siempre recibió de sus padres. "Me enseñaron que podía hacer cualquier cosa y que tenía que consolidar mi carrera antes de formar una familia. Mi padre me dijo que puedes conseguir lo que te propongas si trabajas duro" comentó. Tampoco faltaron buenos amigos y compañeros de fatigas de Michelle en la gran pantalla como Jeff Bridges, con el que compartió cartel en Los fabulosos Baker Boys, y Paul Rudd, que le dio la réplica en I could never be your woman. "Sois dos de los mejores hombres del planeta" exclamó la intérprete.

Después de cinco años sin ponerse delante de una cámara, Michelle Pfeiffer, que saltó a la fama en la década de los ochenta como partenaire de Al Pacino en Scarface, ha retomado con fuerza su carrera. Este año ha estrenado ya dos películas, Hairspray, con John Travolta, en la que canta además algunas de las canciones de la banda sonora, y Stardust, con Robert De Niro.

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