Angelina Jolie y Brad Pitt visitan de incógnito España

La pareja ha estado en el País Vasco en un viaje relámpago que duró día y medio

Lo de Angelina Jolie y Brad Pitt ha dejado de ser una anécdota para convertirse en una forma de vida. En los dos años que dura ya su relación han viajado por medio mundo y se han convertido en una familia ‘itinerante’ incluso cuando el número de hijos ha ido creciendo. Desde sus primeras fotos juntos en abril de 2005 en una playa de Kenia con Maddox las cosas han cambiado, llegó Zahara, luego Shiloh en Namibia y hace unos meses Pax Thien, pero eso no les impide ir de un sitio a otro. Estuvieron en Praga una semanas, luego fueron a Cannes para presentar sus respectivas películas, y pusieron rumbo a Estados Unidos donde acudieron a los estrenos de A migthy heart, la película que dicen podría darle a la actriz su segundo Oscar, y Ocean’s Thirteen, y ahora han regresado a la capital checa donde Angelina continua el rodaje de The Wanted.

Volcados su gran familia arco iris, comentan que los niños no les impiden ir de un lado a otro. Y vaya si lo demuestran. La última sorpresa de la pareja más perseguida del mundo ha llegado este fin de semana. Porque esta vez se dejaron ver en Bilbao en una visita relámpago que duró día y medio. Iban de incógnito, o al menos eso intentaron porque fueron reconocidos por varios viandantes, con vaqueros y gafas de sol, visitaron el museo Guggenheim, que Brad, apasionado de la arquitectura ya conoció en una anterior visita, y durmieron en la localidad alavesa de de Elciego en el exclusivo hotel del Marqués de Riscal diseñado por su amigo Frank Gehry. El menú de su cena es uno de los mejores secretos guardados en el pueblo, pero no su precio. El servicio para dos elaborado en la cocina de Francis Paniego y servido en vajilla exclusiva en la suite costó 500 euros, más los 100 que dejaron de propina. La generosa pareja desayunó también en el gigante de titanio rosa.

Después de escudriñarlo desde el cementerio y visitar Ysios, en un coche conducido por el héroe de Troya, regresaron al hotel. A las 12.45 horas, pusieron rumbo a Praga. Su peregrinaje por el País Vasco culminó en otra bodega casada con la alta arquitectura, Ysios, cincelada por Santiago Calatrava en las faldas de la sierra de Cantabria. Después, pusieron rumbo a Praga. Y es que, tanto ir y venir tiene una razón y así lo explicaba Angelina en una reciente visita: ‘No les sirvo a mis hijos quedándome en casa y dejando que el mundo siga estando así. Eso no les enseña nada." Esta es la mejor manera de educarlos en valores como la "tolerancia y la comprensión", ya que sus hijos, en ocasiones, van al colegio en el lugar donde se encuentren.

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