Así fue la gran fiesta del cine

'Infiltrados' logró cuatro de los cinco premios a los que optaba, entre ellos el de mejor película y mejor director

Penélope Cruz no logró el Oscar, se lo llevó la gran favorita, Helen Mirren, ganadora de todos los premios que se han dado en los últimos meses, pero la protagonista de ‘Volver’ puede presumir con orgullo de haber hecho historia al convertirse en la primera actriz española en optar a los premios de Hollywood en el año más internacional de la gran fiesta del cine estadounidense, donde competían españoles, mexicanos, británicos, argentinos, africanos... Un mundo multicultural y cosmopolita que se ha dado cita en el Kodak Theatre para celebrar la 79 edición de los Oscar más ecológicos y respetuosos con el medioambiente. A punto ha estado la alfombra de ser verde en lugar de roja. No sólo porque con la ayuda de la asociación Global Green las estrellas han utilizado limusinas híbridas, sino porque todo en su organización, producción y planificación se ha hecho con conciencia ecológica instigado todo por el adalid de la lucha contra el cambio climático, el que fuera vicepresidente y candidato a la Casa Blanca Al Gore, que ha visto como su documental, Una verdad incómoda se ha alzado con los Oscar como mejor documental y a la mejor canción original I need to wake up para Melissa Etheridge (haciendo también historia por ser la primera vez que la canción de un documental optaba al Oscar).

Ellen Degeneres, por primera vez al frente de la gala y primera mujer desde que en 2002 la presentara Whoopi Goldberg por cuarta vez, ha hecho de sus apariciones -justas y medidas, dejando incluso al público con ganas de más- una cita con las sonrisas y el humor (referencias al pelo rapado de Jack Nicholson, alguna que otra alusión política pero nada que ver con las constantes sátiras de Jon Stewart el año pasado, una foto con Clint Eastwood hecha en el patio de butacas por Steven Spielberg...). Aunque las casi cuatro horas de duración frente a las tres y media que había logrado la Academia en los últimos años han alargado la velada más allá de lo deseado. Amena en general, algunos momentos se han estirado en demasía, mientras que otros han sido originales y destacables.

Como siempre los organizadores se aseguraron la presencia de numerosas estrellas que pasearan su glamour por la alfombra roja y por el escenario, más de treinta presentadores desde Nicole Kidman, una espectacular mujer de rojo, a su ex marido, Tom Cruise -que no paseó por la alfombra roja pero luego asistió con su actual esposa, Katie Holmes a la fiesta de Vanity Fair-, Gwyneth Paltrow, George Clooney, que ha pasado por las manos del cirujano estético (para quitarse las bolsas de los ojos), Naomi Watts, los ‘tres directores’ que no los tres tenores, Spielberg, Coppola y George Lucas, encargados de darle el Oscar a su amigo Martin Scorese, o Jack Nicholson, que repetía -eso sí, como si fuera Kojak con la cabeza afeitada- premio para entregar ya que, como el pasado año, se encargó de dar la estatuilla a la mejor película. Ya rondando las seis y cuarto dela madrugada hora española, fue el momento sorpresa con el galardón como mejor película para Infiltrados porque prácticamente los pronósticos se cumplieron al cien por cien.

El filme de Scorsese se alzó con cuatro de la cinco estatuillas a las que optaba -mejor guión adaptado, mejor montaje y las ya mencionadas mejor director y película- convirtiéndose en la vencedora de una velada en la que todo estuvo muy repartido. El sabor hispano se dejó notar en el Kodak Theatre. Eran diecinueve las candidaturas a las que optaban los latinos, y fue El laberinto del fauno de Guillermo del Toro el filme que rompió el hielo llevándose los dos primeros Oscar de la velada, a la mejor dirección artística, para la española Pilar Revuelta, y para el mexicano Guillermo Caballero, premio que recibieron de manos de Nicole Kidman y el nuevo 007, Daniel Craig, al mejor maquillaje para los catalanes Montse Ribe y David Martí. El tercer Oscar para el filme de Del Toro fue para Guillermo Navarro por la mejor fotografía, un galardón que entregó Gwyneth Paltrow. Babel sin embargo, no alcanzó las expectativas porque de sus siete candidaturas sólo logró un premio a la mejor banda sonora original que fue para el argentino Guillermo Santaolalla que repite galardón ya que el año pasado logró el mismo por Brokeback Mountain. La otra gran derrotada fue Dreamgirls que de ocho se ha alzado con dos, mejor mezcla de sonido y mejor actriz de reparto para Jennifer Hudson.
Pequeña Miss Sushine logró dos premios, al mejor actor de reparto para Alan Arkin, mejor guión original.

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