Gina Lollobrígida y Javier Rigau reaparecen en Nápoles

Anunciaron la ruptura de su compromiso matrimonial, pero la relación sigue adelante

Ya lo habíamos anunciado. No hay boda entre Gina Lollobrígida y Javier Rigau, pero siguen juntos. Lo aseguraban ambos y así lo demostraron apareciendo el pasado fin de semana en un homenaje que el movimiento ‘Italianos en el mundo’ promovido por senador Sergio De Gregorio le brindó a ‘la bersagliera’ otorgándole en Nápoles el premio ‘Orgullo italiano’. Del brazo, sonrientes y más unidos que nunca la pareja ha salido a la palestra para confirmar que los comentarios, los cotilleos y las acusaciones no han sido suficientes para romper una relación sólida construida durante veintidós años.

Gina llegaba a la ciudad hacia las ocho de la tarde en un Mercedes, se dirigió al hotel Excelsior, en el paseo marítimo, para cambiarse de ropa y aparecer ante la prensa con un traje de su color preferido, el rojo. Su llegada a la fiesta política acompañada por Javier, fue acogida con una verdadera ovación de los cientos de presentes. No en vano, se han convertido en los protagonistas de una historia que ha dado la vuelta al mundo en las portadas de los rotativos.

A Gina le faltó tiempo para coger el micrófono y arremeter contra la intromisión en su vida. La actriz aclaró que Javier Rigau y ella nunca se han peleado y aprovechó la circunstancia para pedir a los políticos presentes la creación de una ley que tutele la privacidad de los personajes famosos ‘evitando que se esparza veneno".

Y es que, según rezaba el comunicado emitido el pasado 5 de diciembre por el despacho de abogados de Javier Saavedra, representante legal de Javier Rigau, la pareja, que tenía previsto casarse el 27 de enero en Roma, había decidido poner fin a su compromiso matrimonial de mutuo acuerdo "ante las falsas y constantes intromisiones ilegítimas en el honor e intimidad".
Dos días después, Gina, que en ese momento se encontraba en Filadelfia y estaba al corriente, emitió otro comunicado a través de la agencia Reuters: "Hemos decidido cancelar nuestra boda, pero seguiremos viéndonos, somos amigos y nos respetamos…Lamentablemente ha pasado lo que tenía que pasar. Javier se encuentra en un estado lamentable, las difamaciones realizadas por la prensa y la televisión lo han destruido (…)
Pero el anuncio de la suspensión de la boda no iba unido a una ruptura ya que la comunicación entre ambos fue constante en estos días. "No nos vamos a enemistar, por el contrario nos vamos a seguir viendo y queriendo; además, lo que hagamos es cosa nuestra. Me quiero salir de este escaparate porque es algo sencillamente horroroso", le comentaba Javier a un grupo de amigos con el que estuvo pasado el puente de la Constitución en Montecarlo -y no en Soria, provincia que según él la última vez que visitó fue hace dos años cuando fue a recoger un perro abandonado-.

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