Ellen Barkin subasta sus espectaculares joyas

Desde su primer encuentro y a lo largo de su noviazgo en 1999 y de su matrimonio, el multimillonario Ron Perelman le regaló a Ellen Barkin muchas e importantísimas joyas, que la actriz ha decido ahora subastar. La pareja protagonizó hace un año y medio un sonado divorcio - ella recibió veinte millones de dólares- que ha terminado como el rosario de todas las auroras de Hollywood. Fatal. Y es que la ruptura fue de las que hacen historia. La actriz, de 52 años, se enteró en enero a través de sus abogados de que el su marido y la sazón propietario de Revlon (puesto número 34 entre los americanos más ricos según Forbes) quiere poner fin a seis años convivencia en común. Los guardias de seguridad la escoltaron hasta la puerta de de la mansión de la calle 63 de East Street, que habían compartido hasta entonces, vamos que la pusieron de patitas en la calle, y para más guasa, el divorcio se hizo efectivo el día de los enamorados.

Un anillo de diamantes dos semanas antes de abandonarla
Con estas premisas, el resultado estaba claro. Ellen Barkin (en las últimas semanas se la ha relacionado con George Clooney con quien acaba de rodar Ocean’s Thirteen) no quiere a su lado nada que le recuerde a Perelman. Y tan poco es de extrañar que asegure que la han ‘atacado por la espalda’ porque sólo dos semanas antes del exabrupto de su marido, éste le había regalado a Ellen un anillo de diamantes de 32 quilates: "Quedé conmocionada. No pasas años con alguien y simplemente te borra de su vida" comentaba la actriz. De ahí que subaste 120 de sus piezas de joyería más importantes (la suma recaudada e destinará a la productora cinematográfica que Ellen ha fundado con su hermano George) casi como un acto simbólico para cerrar del todo la tormentosa relación. Ésta inició hace siete años con otro regalo de quitar el hipo porque Ron le envió a la estrella de Hollywood un reloj de oro de Cartier a las dos semanas de conocerla en una de las fiestas posteriores a los Oscar.

Problemas de trabajo
Aunque un acuerdo de confidencialidad la impide hablar del matrimonio (segundo para ella y cuarto para el empresario) y de su final con mayor detalle, Ellen revela que su unión estaba fundada en autentico cariño. "Yo amaba a Ronald Perelman; puedo decirlo con toda seguridad," afirma. "Yo era el complemento perfecto -edad idónea, madre de dos hijos, exitosa por derecho propio", pero cree que uno de los problemas fundamentales fue su carrera en el cine. Durante su matrimonio, excepto pequeños papeles, ella dejó a un lado su trabajo. Pero incluso un pequeño papel en "Ocean’s Twelve"-que requirió que ella estuviera en el plató durante sólo 36 horas y que finalmente se cortó de la versión definitiva- provocó una pelea. "Eso tuvo repercusiones enormes".

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