Elizabeth Taylor, una valiente entre tiburones

El pasado mayo, después de tres años sin conceder ninguna entrevista, Elizabeth Taylor reapareció en el conocido programa de televisión estadounidense de Larry King para demostrar al mundo que sigue siendo una leyenda, sí, pero muy vital a pesar de los problemas de salud que la obligan a desplazarse en una silla de ruedas. Días antes de la estelar aparición de la dama de los ojos violeta la prensa sensacionalista había asegurado que padecía Alzheimer, lo que ella desmintió tajantemente.

Ahora Liz Taylor vuelve a demostrar, a sus setenta y cuatro años, que sigue siendo ‘la gata sobre el tejado de zinc’ aferrada con empuje, vivacidad y fortaleza a la vida. La actriz pasaba unas vacaciones en Hawai celebrando el quince aniversario del lanzamiento de su fragancia "White diamonds" y ni corta ni perezosa decidió que sería toda una experiencia sumergirse con tiburones. Dicho y hecho, en una jaula de seguridad y acompañada por varios expertos que la ayudaron, la actriz se zambulló en el agua y disfrutó de una experiencia única. Por la emoción que se desprendía de su rostro, se diría que la actriz, lejos de tener miedo, se lo pasó en grande. Y así quedó clara una vez finalizada la aventua cuando Liz comentó "es lo más excitante que he hecho nunca".

La aventura acuática de la ganadora de dos Oscar se podría tomar como una mejora en su estado de salud. Los últimos años, la actriz, que se ha casado en ocho ocasiones, ha vivido alejada del ojo público en su mansión de Hollywood. A sus problemas de corazón, hay que añadir la neumonía que sufrió hace un tiempo, la escoliosis -desviación de la columna vertebral- que sufre de nacimiento, la osteoporosis, tres prótesis de cadera y una operación para extirparle un tumor cerebral.

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