Brad Pitt no olvida a las víctimas de Nueva Orleans

Brad Pitt no tiene un Pepito Grillo, una voz de la conciencia que le dictamine hacia dónde ir: la solidaridad. No, él tiene a su lado a su compañera, Angelina Jolie, una mujer que lleva años demostrando que belleza y glamour no están ni mucho menos reñidos con el activismo social y la búsqueda de un mundo mejor para todos. Angelina Jolie, Embajadora de Buena Voluntad de Naciones Unidas, ha sido en buena parte "responsable" del giro de Brad Pitt: ya no es sólo un buen actor, guapo y con aire bonachón. Ahora es un hombre decidido que busca cómo "explotar" su fama a favor de un mundo más justo.

Aunar pasiones en Nueva Orleans
Y una de las primeras veces que se ha puesto manos a la obra con toda su energía, ha sido tras el terrible huracán Katrina que devastó (y pinto de muerto y miseria) la bella ciudad de Nueva Orleans. A raíz de tan trágico acontecimiento, Brad Pitt decidió tomar, modestamente (porque él no es de grandes eventos con bombo y platillo), cartas en el asunto. Y ha logrado aunar sus pasiones en un mismo proyecto: arquitectura y solidaridad.

Muy amigo del arquitecto Frank Gehry, Pitt apoyó la creación de un concurso, que buscara los mejores proyectos de vivienda ecológicas para el Lower Ninth Ward, sin duda el barrio más dañado de la ciudad. Detrás de este ambicioso plan está uno de los Partidos Ecologistas con más base social de los Estados Unidos, el Globe Green USA. El actor puso de su bolsillo 200.000 dólares y, en los pasados días, ya se desveló quién comenzará estas obras y siguiendo qué criterios. Han ganado el concurso dos neoyorquinos, que han presentado un proyecto de viviendas asequibles y ecológicas. Con un cordial "Vamos a pasar mucho tiempo por aquí", Brad Pitt ha querido dejar bien claro que no sólo está dando su bonita cara en esta causa. Su implicación, y la de Angelina Jolie, es mucho más profunda. Porque tras la devastación del Katrina, cientos de miles de supervivientes cayeron en una situación de pobreza extrema que ha de ser atajada. Y él no se olvida de sus compromisos cívicos.

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