Protagonizó junto a Rita Hayworth la bofetada más sonada de la historia del cine. Y esa escena de la película Gilda, de Charles Vidor, le catapultó a la fama, aunque en su currículo hay más de ochenta películas. Glenn Ford, una de las últimas leyendas de aquel Hollywood dorado, ha fallecido esta noche en su residencia de Beverly Hills a los noventa años de edad. Al parecer, los servicios de emergencia recibieron una llamada de madrugada pero cuando la ambulancia llegaron a la casa encontraron muerto al actor. Su débil estado de salud obligó a aplazar la celebración de su noventa cumpleaños en el histórico cine Grauman de Hollywood y sólo pudo enviar su agradecimiento a través de una cinta de vídeo: "Ojalá pudiera estar allí, pero estoy haciendo lo mejor que puedo...hay tantas cosas por las que tengo que estar agradecido".

De Canadá a Hollywood
Ford, una de las estrellas más importantes de la gran pantalla en la década de los cuarenta, cincuenta y sesenta, nació el 1 de mayo de 1916 en Québec (Canadá) con el nombre de Gwyllyn Samuel Newton. Hijo de un hombre de negocios de una empresa ferroviaria , la familia se estableció en Santa Mónica (California) cuando él contaba 8 años. Desde muy joven destacó por sus actitudes interpretativas en el colegio y más tarde en el instituto donde participó en todas las producciones teatrales que se pusieron a su paso. Como parte de la Compañía West Coast fue descubierto en una de sus actuaciones por Tom Moore, quien repropuso hacer una prueba para la Columbia. Fichó por el estudio, aunque su primer papel llevó el sello de la 20th Century Fox en la película "Heaven with a barbared wire fience" (1939), dirigida por Ricardo Cortez.

Estrella de la Columbia
Durante las siguientes dos décadas como estrella de la Columbia alcanzaría la fama -con el paréntesis de la 2ª Guerra Mundial en la que participó como marine-. De ahí títulos como Texas (1941), El barco de la muerte (1942), aunque como decíamos su punta de popularidad la alcanzó en la mítica película Gilda al lado de Rita Hayworth, con quien ya había trabajado también a las órdenes de Vidor en The Lady in question. Serían pareja cinematográfica en otras tres ocasiones: Los amores de Carmen (1948); La dama de Trinidad (1952); y La trampa del dinero (1966).

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