Las curiosidades de la boda de cuento de hadas de Nicole Kidman y Keith Urban

El pasado día 25 de junio Nicole Kidman se casaba con Keith Urban como siempre había soñado: de blanco, por la Iglesia y en Sydney, su país natal. Días después del enlace y mientras la pareja disfruta de una inolvidable luna de miel en Bora Bora, les ofrecemos todos los detalles y curiosidades de la gran boda del año en Hollywood.

  • A las 16.20 en punto de la tarde Nicole Kidman abandonaba su casa de Darlington Point, que antaño compartió con Tom Cruise, rumbo al altar, acompañada por su padre, Anthony Kidman.


  • Un segundo Rolls-Royce color crema salió al mismo tiempo de la residencia. En él iba el cortejo de la novia, su hija, Isabella, de trece años, y su hermana, Antonia, ambas damas de honor, y su sobrina Lucía, de siete años, que actuó como paje y llevó las flores. Las tres lucían también diseños de Ghesquière para Balenciaga. El otro hijo de Nicole, Connor, de once años, llegó en otro coche y fue el encargado de ayudar a los invitados a sentarse.


  • La ceremonia, según rezaba la invitación, estaba prevista a las 17.30 y el primero en llegar, una hora y cuarto antes, fue la estrella de Broadway y de "X-Men", Hugh Jackman, porque debía prepararse para cantar en la ceremonia la canción "Tenterfield Saddler" de Peter Allen.


  • Keith Urban llegó poco después en un BMW azul todoterreno, muy sonriente, luciendo esmoquin negro con chaleco blanco y acompañado por su hermano, Shane, que actuó como su padrino, su sobrino Blake y su amigo y testigo Marlon Holden, productor del primer disco del cantante en 1991.


  • Nicole llegó a San Patricio con una puntualidad extrema, a las 17:20, diez minutos antes de la hora prevista


  • El pasillo alumbrado por velas (se dice que había más de mil entre la iglesia y la carpa) bajo los acordes de las notas de un cuarteto de cuerda de la Orquesta Sinfónica de Sydney. Comentan los que allí estuvieron que Keith se emocionó tanto al verla que no pudo reprimir las lágrimas.


  • Nicole lució un vestido creado por Nicolas Ghesquière para Balenciaga. Era de color marfil con un delicado bordado de encaje de Cornelli sobre un vestido de tubo en seda que dejaba un hombro al descubierto y que fue traído desde París y sufrió algunas modificaciones a última hora. Completaba el "look" un velo de fino tul de seda, que Nicole no se levantó hasta que llegó el momento de pronunciar sus votos matrimoniales, unos sencillos pendientes de perlas en forma de lágrimas y un ramillete compuesto por rosas blancas de pétalos dobles punteadas con pequeños capullos de clavelinas de color rosa.


  • La modelo reconvertida en estilista L’Wren Scout la ayudó a vestirse, la prestigiosa peluquera australiana Kerry Warn se encargó de su peinado, con sus famosos rizos cayéndole en cascada y el maquillaje fue obra de Angela Levin.
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