Nicole Kidman y Keith Urban, luna de miel en el paraíso

Dos días después de su romántica boda en Sydney el pasado 25 de junio, Nicole Kidman y Keith Urban ya disfrutan de su luna de miel. La pareja pasó su noche de bodas en un hotel de la ciudad australiana para después poner rumbo Bora Bora. En un jet Gulfstream (Tom Cruise tiene uno de su propiedad) alquilado para la ocasión, aterrizaban a las 2.30 de la mañana (hora local) del martes en Tahití y posteriormente emprendían otro vuelo de 45 minutos con dirección al paraíso. Nicole y Keith se alojan en una exclusiva villa sobre aguas cristalinas de 1.200 metros cuadrados y unos 15 mil euros la noche en un resort de lujo que están estrenando ya que abrió sus puertas hace escasos días, situado en St. Regis una fabulosa isla (en los folletos publicitarios se recomienda como "la más hermosa del mundo) situada a 260 km de Papeete, la capital de Thaití. Entre los servicios, cuentan con un mayordomo las 24 horas del día, piscina propia, playa privada y un jefe de cocina personal.

En la Polinesia Francesa se quedarán los recién casados -no están del todo solos porque viaja con ellos un miembro del equipo de seguridad de la actriz- una semana según publican algunos medios de comunicación para luego instalarse definitivamente en la mansión del cantante en Nashville que será el hogar del matrimonio. Aunque Nicole y Keith han buscado ‘perderse’ en medio de Pacífico Sur (se había dicho que quizá eligieran el complejo Wakaya Club de Fiji, pero quizá la pareja lo descartó porque allí pasaba ella las vacaciones con Tom Cruise) lo cierto es que no han logrado su objetivo porque se les pudo ver llegando en el avión privado y estos días han sido fotografiados por los paparazzi relajados en el porche de la magnífica villa dándose un romántico beso.

Wendy Day, la publicista australiana de la actriz señaló poco después del enlace que Nicole, que no dejó de llorar desde que salió de su casa en Darling Point hasta dar el ‘sí quiero’ al cantante en la capilla Memorial de Cardenal Cerretti, se había emocionado por la generosidad que le demostró la gente: "No sólo se emocionó, estaba abrumada. No podía creer la cantidad de apoyo y la cordialidad que estaba allí para ella".

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