Liz Taylor reaparece en televisión para desmentir que esté gravemente enferma

Joyas al cuadrado para su reaparición. Elizabeth Taylor posee algunas de las más espectaculares del mundo (y llevaba de hecho el diamante de 29 quilates que le regaló su tercer marido, Michael Todd al que ella llama ‘mi pista de patinaje’) amén de diseñar sus propias colecciones, y tenía que brillar después de tres años sin conceder una entrevista. Y resplandeció como la que más porque es una estrella, de eso nadie duda. A sus setenta y cuatro años, en silla de ruedas por sus problemas de espalda y vestida de verde lima, la dama de los ojos violeta fue al programa de Larry King para demostrar que es una leyenda, sí, pero viva y no en las últimas como habían asegurado en las últimas semanas algunos diarios sensacionalistas.

"¡Oh, vamos! ¿Acaso parece que estoy muriendo?", dijo la actriz "¿parece que tenga Alzheimer?". Elizabeth Taylor respondía así a un artículo publicado el 5 de junio por el tabloide The National Enquirer, que llevaba el titular "La tragedia Alzheimer de Liz". Según la nota, que se basó en una fuente no identificada descrita como un viejo amigo de la actriz, estaba recibiendo tratamiento contra las fases tempranas del mal de Alzheimer. "Son versiones de revistas que quieren vender. Lo siento muchachos...no estoy muerta, como dicen".

"¿Cree que cualquiera de mis amigos diría cosas así?", aseveró la protagonista de La gata sobre el tejado de zinc. El presentador preguntó entonces por qué había llegado en silla de ruedas. "Tengo un mal crónico en la espalda desde que era una adolescente", respondió y comentó que tiene escoliosis, una desviación de la columna vertebral, desde su nacimiento además tener también osteoporosis.

Casada en ocho ocasiones (dos de ellas con Richard Burton, el gran amor de su vida), la actriz, ganadora de dos Oscar y paladín de la lucha contra el sida, descartó la posibilidad de volver al cine algún día. Comentó que es muy feliz con sus actividades, como el diseño de joyas, y con sus amistades, entre las que se cuenta Michael Jackson. Nunca he estado tan enfurecida en mi vida", señaló refiriéndose al juicio al que fue sometido el cantante el año pasado y defendió las fiestas que organizaba en su rancho de Neverland: "Yo he estado allí, cuando sus sobrinos estaban, y todos estábamos en una cama viendo la televisión. No había nada anormal. No hubo nada de contacto físico íntimo. Nos reíamos como niños y veíamos muchas cosas de Walt Disney. No hubo nada raro en eso".

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