El festival de Tribeca llena Nueva York de estrellas

Cuando Nueva York quedó roto por los salvajes atentados terroristas del 11-S, una serie de intelectuales y amantes de la cultura buscaron cómo volver a hacer de Nueva York una ciudad viva. Entre ellos, Robert de Niro que puso en marcha, en 2002, el Festival de Tribeca, un certamen donde el cine de arte y ensayo se convertía en el protagonista incuestionable. Este año, Robert de Niro ha vuelto a ser (acompañado siempre por su esposa, Grace Hightower) el alma mater de un encuentro entre cineastas, público y estrellas. En esta ocasión, una película con especial significado para todos los que vivieron en piel propia la barbarie terrorista, United 93, abrió el festival. En United 93 se rememora la tragedia de los 36 pasajeros, más la tripulación, del avión destinado a estrellarse en Washington, el 11-S, pero que finalmente lo hizo, tras la revuelta de los pasajeros, en Pennsilvania. Así, con claros homenajes a quienes perdieron la vida aquel día, dio comienzo un festival que, hasta el siete de mayo, proyectará 174 películas y 100 cortos de 40 países. "Recordar -dijo De Niro poco antes del estreno de United 93- siempre es doloroso, pero también puede ser inspirador y darnos lecciones".

Una fiesta con mucho nombre
Como cualquier festival que se precie (y a pesar de su carácter poco frívolo), el de Tribeca también cuenta con sus fiestas. Entre ellas, la popular de Vanity Fair, a la que acudieron, entre otros, Iman (espectacular en azul radiante) y David Bowie, Christy Turlington y su esposo Edwards Burns; y, cómo no, Robert de Niro con Grace Hightower. Con un inicio que mezcló el compromiso con lo lúdico no es de extrañar que Tribeca se haya convertido en uno de los más afamados festivales internacionales de cine de estos tiempos.

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